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sábado, 23 de mayo de 2009

“Los jóvenes buscan mensajes verdaderos y proyectos humanizadores”


Intervención de monseñor Blázquez en la Universidad de Navarra

PAMPLONA, viernes, 24 abril 2009 (ZENIT.org).- El obispo de Bilbao y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española clausuró el XXX Simposio Internacional de Teología de la Universidad de Navarra, España, dedicado a "La ‘communio' en los Padres de la Iglesia". En su intervención, el prelado destacó la necesidad de ofrecer a los jóvenes razones para creer, vivir y sufrir por la verdad y el bien.

"Los jóvenes detectan los movimientos de la cultura y la sociedad. Es necesario ofrecerles razones para creer, vivir y sufrir por la verdad y el bien. Ellos responden a las solicitaciones del trabajo por la paz, la solidaridad y las causas de la libertad; pero necesitan que esos valores arraiguen en el Evangelio y la fe en Jesucristo. Su corazón, como el de toda persona, se sacia con mensajes verdaderos y proyectos humanizadores, aunque sean sacrificados", dijo monseñor Blázquez.

Para el obispo de Bilbao, la Iglesia debe "recordar las verdades inscritas en la condición humana y ayudar a que en la familia la fidelidad y entrega mutua y la educación en la fe y los grandes valores humanos sean una realidad".

Consideró que el intento de redefinir el matrimonio en la legislación y los llamados modelos de familia "han introducido cierto oscurecimiento sobre su estructura fundamental y debilitado el sentido de la familia constituida por padres e hijos como referente básico".

Y aseguró que el mejor regalo que los padres pueden ofrecer a sus hijos es "su amor vivido en unidad y perseverancia". Así, "brotan las mejores condiciones para madurar los niños y jóvenes".

Ante el debate abierto en España sobre el aborto, monseñor Blázquez se preguntó: "¿Tiene una persona el derecho de privar a un ser humano del derecho fundamental a la vida? ¿No se devalúa así la dignidad y el valor de la persona humana?".

"La mujer que tiene dificultades para llevar adelante el embarazo debe ser acompañada, pero no tiene derecho a abortar eliminando al ser humano que está gestando", explicó.

Monseñor Blázquez expresó su confianza en que la próxima Jornada Mundial de la Juventud de 2011 en Madrid "sea cima e impulso de itinerarios pasados y futuros en la maduración humana y cristiana de los jóvenes. Estos encuentros resultan estimulantes y quienes participan son testigos de su personal experiencia".

Por último, al referirse a los cuatro años de pontificado de Benedicto XVI, comentó que "doy gracias a Dios por su persona, su ministerio papal y las tareas desarrolladas". Subrayó que, en una hora delicada de la historia, anuncia "con amor, humildad, paciencia, lucidez y valor la verdad sobre Dios, el hombre y el mundo a la luz del Evangelio".

Además, a los cristianos "nos ayuda a profesar con claridad la fe". Una constante en su magisterio consiste en "unir la fe y la razón en la vida y el servicio de la Iglesia", concluyó monseñor Blázquez.

domingo, 7 de diciembre de 2008

El Papa propone a los jóvenes poner a Jesús en el centro de su vida


En preparación a la solemnidad de Cristo Rey

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 19 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).-

Poner a Cristo en el centro de la vida. Este es el consejo que dejó Benedicto XVI este miércoles, al concluir la audiencia general en particular a los chicas y chicos presentes en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Antes de despedirse de los miles de peregrinos el Santo Padre dirigió un saludo particular a los jóvenes, los enfermos y los recién casados.

Comenzó recordando que "el próximo domingo, último del tiempo ordinario, celebraremos la solemnidad de Cristo, Rey del Universo".

"Queridos jóvenes --exhortó--, poned a Jesús en el centro de vuestra vida y recibiréis de él luz y valentía", dijo.

"Cristo, que hizo de la Cruz un trono regio, os enseñe a vosotros, queridos enfermos --siguió diciendo-- a comprender el valor redentor del sufrimiento vivido en unión con Él".

Por último, dirigiéndose a los recién casados, venidos al Vaticano con su traje de bodas, les deseó "reconocer la presencia del Señor en vuestro camino familiar".

La fiesta de Cristo Rey fue instituida en 1925 por el papa Pío XI, que la fijó en el domingo anterior a la solemnidad de todos los santos, como respuesta al avance del ateísmo y la secularización, según escribió en la encíclica "Quas primas".

El Papa Pablo VI, en 1970, quiso destacar más el carácter cósmico y escatológico del reinado de Cristo. La fiesta se convirtió en la de Cristo "Rey del Universo" y se fijó en el último domingo del año litúrgico.