miércoles, 25 de marzo de 2009

Benedicto XVI viene a Angola a consolidar la paz, tras la guerra civil


Y a confirmar a los católicos en la fe

LUANDA, viernes 20 de marzo de 2009 (ZENIT.org).-

Al aterrizar este viernes en Luanda, Benedicto XVI aseguró que llega a Angola para confirmar a este país en la paz, tras la terrible guerra civil que le ha desangrado, y a los católicos (algo más de la mitad de su población) en la fe.

Al recibir la bienvenida oficial, en aeropuerto "4 de Fevereiro", del presidente José Eduardo dos Santos, el Papa pidió al gobierno responder a la difícil situación de pobreza en que viven muchos de sus compatriotas.

Sintetizando el objetivo de la segunda etapa de su primera visita a África, el Santo Padre explicó que llega a Angola para visitar "una de las más antiguas comunidades católicas del África subecuatorial, para confirmarla en su fe en Jesús resucitado y unirme a las súplicas de sus hijos e hijas para que el tiempo de la paz, en la justicia y en la fraternidad, no conozca ocaso en Angola".

La guerra civil en Angola concluyó en el año 2002, después de tres décadas que se cobraron más de medio millón de vidas y desplazaron a millones de personas.

En la República de Angola, el 55,6% de su 15.473.000 habitantes, es católico. La fe en Cristo fue traída a estas tierras por misioneros portugueses en 1491.Se considera que más del 40% de la población sigue las creencias ancestrales africanas.

Dejando espacio a las confidencias, en su primer discurso, pronunciado en portugués, el Papa recordó que "provengo de un país en el que la paz y la hermandad son sentidas muy dentro del corazón de todos sus habitantes, especialmente de los que --como yo-- han conocido la guerra y la división entre hermanos pertenecientes a la misma nación a causa de ideologías desoladoras e inhumanas, la cuales, bajo la falaz apariencia de sueños e ilusiones, hicieron pesar sobre los hombres el yugo de la opresión".

"Podéis entender, pues, lo sensible que soy al diálogo entre los hombres como medio para superar toda forma de conflicto y tensión, y para hacer de cada nación --y por tanto también de vuestra patria-- una casa de paz y hermandad".

Para ello el Papa pidió a los angoleños que no se rindan "a la ley del más fuerte".

"Porque Dios ha concedido a los seres humanos la capacidad de elevarse, por encima de sus tendencias naturales, con las alas de la razón y de la fe".

"Si os dejáis llevar por estas alas, no os será difícil reconocer en el otro a un hermano, que ha nacido con los mismos derechos humanos fundamentales. Lamentablemente, dentro de vuestros confines angoleños hay todavía muchos pobres que reivindican el respeto de sus derechos".

Por último, el Papa afirmó que no se puede olvidar "la multitud de angoleños que viven por debajo del umbral de la pobreza absoluta".

Dos tercios de los angoleños vive con menos de dos dólares al día, según datos del Banco Mundial. "No decepcionéis sus expectativas", pidió el Papa.

La undécima visita apostólica internacional del Papa, que tiene por etapas Camerún y Angola, concluirá el próximo lunes.

lunes, 23 de marzo de 2009

Benedicto XVI cree que África puede ser el continente de la esperanza


Las previsiones estadísticas de la Iglesia le dan la razón

YAUNDÉ, jueves, 19 de marzo de 2009 (ZENIT.org).-

Benedicto XVI considera que África puede convertirse en el continente de la esperanza y así lo explicó este jueves en la misa en la que publicó el "Instrumentum laboris" (documento de trabajo), del segundo sínodo de África que se celebrará en octubre.

"¡Firmes en la esperanza contra toda esperanza', ¿no es una definición magnífica del cristiano?", se preguntó el Papa en la homilía de la misa más importante de su viaje a Camerún.

"África está llamada a la esperanza a través de vosotros y en vosotros. Con Cristo Jesús, que pisó el suelo africano, África puede transformarse en el continente de la esperanza", dijo a las 50 mil personas que con su alegría llenaron el estadio Amadou Ahidjo.

Las estadísticas dan razón al optimismo del Papa sobre África, al menos si se analiza la evolución del catolicismo en África.

Según las previsiones, en 2050, tres países africanos estarán en el elenco de los diez primeros países con el mayor número de católicos en el mundo: la República Democrática del Congo (con 97 millones de católicos), Uganda (con 56 millones) y Nigeria (con 47 millones).

En 1900, en el África subsahariana, había 1,9 millones de católicos; en el año 2000, según los datos de la Santa Sede, eran 139 millones. De hecho, en los últimos años, casi la mitad de los bautismos de adultos a nivel mundial se registran en África, como registra el Anuario Estadístico de la Iglesia.

Camerún, cuenta hoy con 4.842.000 de católicos, mientras que en 1932 eran 246.742. Angola, cuenta con 8.600.000 católicos, es decir, el 55,6% de la población, mientras que en 1932 eran 322.589.

viernes, 20 de marzo de 2009

El Papa invita a redescubrir la presencia de Cristo en la Eucaristía


Recibe en audiencia a los miembros de la Congregación para el Culto Divino

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 13 de marzo de 2009 (ZENIT.org).-

Benedicto XVI subrayó este jueves la importancia de profundizar en el misterio de la Eucaristía, aumentando la conciencia de los fieles y especialmente de los futuros sacerdotes sobre la realidad de la Presencia Real de Cristo en las especies eucarísticas.

Esta preocupación fue el tema central de su discurso a los participantes en la plenaria de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que han dedicado el tema de su reunión a la práctica de la adoración eucarística.

El Papa agradeció en este sentido que para el dicasterio que actualmente preside el cardenal Antonio Cañizares, administrador apostólico de Toledo, "la insistencia sobre el tema de la Eucaristía como fuente inextinguible de santidad ha sido una urgencia de primer orden".

En la actualidad es necesario, subrayó el Papa, "promover la fe en la presencia real del Señor en la Santa Eucaristía y asegurar a la celebración de la Santa Misa toda la dimensión de la adoración", para lo cual la práctica de la adoración eucarística supone un recurso pastoral importante.

Esta clarificación es importante, subrayó, sobre todo por las "desviaciones que han quizás contaminado la renovación litúrgica post-conciliar, revelando una comprensión demasiado reduccionista del misterio eucarístico".

Esta preocupación estuvo muy presente en el Sínodo de 2005, en el que "los Padres sinodales no habían dejado de manifestar preocupación por una cierta confusión generada después del Concilio Vaticano II, sobre la relación entre Misa y adoración del Santísimo Sacramento", explicó el Papa.

Ante esto, el Papa recuerda que la doctrina de la transubstanciación del pan y del vino y de la presencia real "son verdades de fe evidentes ya en la propia Sagrada Escritura y confirmadas después por los Padres de la Iglesia".

Adoración de amor

El pontífice quiso también especificar el sentido que el término "adoración" debe tener para los cristianos, y que no es el de la mera sumisión, sino que "la palabra latina ad-oratio, en cambio, denota el contacto físico, el beso, el abrazo, que está implícito en la idea del amor".

"El aspecto de la sumisión prevé una relación de unión, porque aquel a quien nos sometemos es Amor. De hecho, en la Eucaristía la adoración debe convertirse en unión: unión con el Señor vivo y después con su Cuerpo místico", explica.

Recordó sus propias palabras en la explanada de Marienfeld, durante la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia: en la Eucaristía se vive la "profunda transformación de la violencia en amor, de la muerte en vida; ella arrastra consigo las demás transformaciones. Pan y vino se convierten en su Cuerpo y Sangre".

"Esta profundización será posible sólo a través de un mayor conocimiento del misterio en plena fidelidad a la sagrada Tradición, e incrementando la vida litúrgica dentro de nuestra comunidades", añade el Papa, citando la Spiritus et Sponsa de Juan Pablo II.

En este sentido, animó también a redescubrir otras prácticas ligadas a la Eucaristía, como el ayuno, especialmente en esta Cuaresma, "no sólo como práctica ascética, sino también como preparación a la Eucaristía y como arma espiritual para luchar contra todo eventual apego desordenado a nosotros mismos".

"Este periodo intenso de la vida litúrgica nos ayude a alejar todo aquello que distrae el espíritu y a intensificar lo que nutre el alma, abriéndola al amor a Dios y al prójimo", concluyó.

Por Inma Álvarez



miércoles, 18 de marzo de 2009

Benedicto XVI visita un África en plena expansión católica


Con grandes desafíos que tienen que ver con la paz, la justicia y la reconciliación

ROMA, lunes, 9 marzo 2009 (ZENIT.org).-

Camerún ha sido por segunda vez el país elegido por un papa para presentar un documento importante sobre África. En 1995, Juan Pablo II hizo pública allí su exhortación apostólica Ecclesia in Africa, tras el I Sínodo para África de 1994. Ahora Benedicto XVI hará público, el próximo 19 de marzo, festividad de San José, el Instrumentum Laboris de la II Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, que se celebra en octubre de 2009.

¿Por qué Camerún? La elección papal se puede explicar por una sencilla razón geográfica. Este país, con un 26,8% de católicos, se encuentra en el centro del continente africano. Sus habitantes hablan tanto francés como inglés, las dos lenguas occidentales principales en África después de los idiomas locales. Junto a ello, la visita del Papa es un gesto de ánimo a proseguir el proceso de evangelización del país.

El viaje, hecho público por Benedicto XVI el 26 de octubre de 2008, tiene también otro objetivo anunciado por él mismo: “Desde allí, Dios mediante, seguiré a Angola para rendir homenaje a una de las Iglesias subsaharianas más antiguas”.

El programa del primer viaje de Benedicto XVI a África como papa, aparte del punto fuerte citado de presentar el documento de trabajo del próximo Sínodo, tiene como momentos relevantes los encuentros del Papa con las autoridades de los dos países y, en el caso de Camerún, el mismo día 19 de marzo, en Yaundé, la capital, la reunión de los miembros del Consejo Especial para África del Sínodo, en la Nunciatura Apostólica, y una eucaristía en el estadio Ahmadou Ahidjo con el mismo tema del Sínodo.

Están previstos también encuentros con la comunidad musulmana (30% de la población) y el mundo del sufrimiento, en el Centro Cardenal Paul-Emile Léger-CNRH.

Benedicto XVI es el tercer papa que visita el continente africano, y lo hace cuando se cumplen cuarenta años de la llegada del primero, Pablo VI, del 31 de julio al 2 de agosto de 1969, a Uganda.

Tras aquella histórica visita, ha habido numerosos viajes apostólicos de Juan Pablo II entre 1980 y 2000. Por tanto el viaje de Benedicto XVI es el número dieciocho de un pontífice a tierras africanas.

La histórica visita de Pablo VI era la consecuencia de un Simposio de presidentes de conferencias episcopales regionales africanas, tras el Concilio Vaticano II, convocada por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos para una consulta. El Papa cerró los trabajos de ese encuentro en Kampala, Uganda, invitando a “construir la Iglesia en África”.

Palabras proféticas que han visto cuarenta años de crecimiento inusitado de la comunidad eclesial africana.

La segunda Asamblea Especial para África reflexionará sobre “La Iglesia en África al servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz”. Con un lema especialmente grato a los movimientos laicales que proliferan en el continente: ser sal y luz de la tierra. Los tres servicios que analizará el Sínodo son de una urgencia vital en un continente atravesado por conflictos, donde la justicia clama al cielo y la paz es tan sólo una esperanza en gran número de sus países. Una paz que, para ser duradera, tiene que pasar por la reconciliación.

No obstante, transcurridos quince años desde el primer sínodo dedicado a África, en el continente se observa gran vivacidad y dinamismo. Los católicos han aumentado un 3,1% en los últimos años, un ritmo de crecimiento más alto que la población.

En 2050, tres países africanos estarán en el elenco de los diez primeros países católicos más grades del mundo: la República Democrática del Congo, con 97 millones de católicos; Uganda, con 56 millones y Nigeria, con 47 millones.

Según datos facilitados por los medios de comunicación vaticanos ante el viaje papal, la explosión del catolicismo en el África subsahariana, durante el siglo XX, se sitúa entre los mayores éxitos misioneros de la historia de la Iglesia Católica.

Con una población católica de 1,9 millones en 1900, se pasó a 139 millones en 2000. Hay que recordar que, en los últimos años, casi la mitad de los bautismos de adultos a nivel mundial se registran en África. Este aumento se explica tanto por motivos demográficos como por el éxito de la labor evangelizadora de los misioneros. También las vocaciones de personas comprometidas en la Iglesia están en expansión, incluídas las de sacerdotes.

El “Bigard Memorial Seminary”, seminario regional para Nigeria Occidental y Oriental, con más de 1.100 candidatos al sacerdocio, es el mayor del mundo. Sus estudiantes son la quinta parte del total de seminaristas que estudian hoy, por ejemplo, en todo Estados Unidos.

Junto a ello, los desafíos a la comunidad eclesial son enormes, algunos urgentes, y se enmarcan en los viejos y nuevos males del continente olvidado.

Los obispos africanos son conscientes de que no basta crecer sino que tal crecimiento tiene que transformarse en “calidad de fe”, lo que exige formar a personal pastoral.

Desde los puntos de vista económico, social y político, los males tienen que ver con la endémica corrupción y el mal gobierno, las guerras y conflictos de todo tipo, las enfermedades de la pobreza, y la distancia entre gobernantes y gobernados.

La comunidad eclesial es consciente de que su futuro pasa por la formación de los laicos y especialmente de los jóvenes. Estos se muestran a veces desilusionados por el escaso papel y espacio que se les deja en la Iglesya, y por el hecho de que no reciben ayuda para desarrollar sus carismas específicos.

Otros desafíos no menos acuciantes son las relaciones con el no siempre fácil mundo musulmán, sobre todo en países en los que hay un islamismo agresivo y militante, y el fenómeno de algunos grupos y sectas de origen cristiano, citados por los padres sinodales africanos en el Sínodo de los Obispos, celebrado en octubre de 2008.

Por Nieves San Martín


domingo, 15 de marzo de 2009

Benedicto XVI pide a obispos argentinos promover las vocaciones sacerdotales


Al recibir al primer grupo de prelados en visita "ad limina"

CIUDAD DEL VATICANO, sábado, 14 de marzo de 2009 (ZENIT.org).-

Benedicto XVI pidió este sábado promover las vocaciones al sacerdocio al recibir al primer grupo de obispos argentinos en su quinquenal visita "ad limina apostolorum" al Papa y a sus colaboradores de la Curia Romana.

"El papel fundamental que desempeñan los presbíteros os ha de llevar a realizar un gran esfuerzo para promover las vocaciones sacerdotales", aconsejó el Papa a los prelados.

"A este respecto --añadió--, sería oportuno proyectar una pastoral matrimonial y familiar más incisiva, que tenga en cuenta la dimensión vocacional del cristiano, así como una pastoral juvenil más audaz, que ayude a los jóvenes a responder con generosidad al llamado que Dios les hace".

Escuchaban las palabras del Santo Padre, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano, los 31 obispos argentinos que, encabezados por el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio, se habían reunido en la mañana o en días anteriores encuentros personales con el mismo pontífice.

El obispo de Roma, que en su discurso hizo un repaso de los desafíos que afrontan los diferentes estados de vida que componen la Iglesia (obispos, sacerdotes, religiosos, y laicos), lanzó también un llamamiento a los obispos para lleven a cabo, además, "una eficaz y exigente labor de discernimiento de los candidatos a las sagradas órdenes".

Al mismo tiempo, dijo, "es necesario intensificar la formación de los seminaristas en todas sus dimensiones: humana, espiritual, intelectual, afectiva y pastoral".

A los obispos argentinos, el Papa le recomendó intensificar la unidad mutua, que será "fuente de consuelo en el grave cometido que se os ha confiado".

"Gracias a esta colegialidad afectiva y efectiva, ningún Obispo está solo, porque está siempre y estrechamente unido a Cristo, Buen Pastor, y también, en virtud de su Ordenación episcopal y de la comunión jerárquica, a sus hermanos en el episcopado y a quien el Señor ha elegido como Sucesor de Pedro".

Por lo que se refiere a los sacerdotes, el Santo Padre pidió a los obispos que se preocupen de ellos "con amor de padre y hermano".

Asimismo, les exhortó "a extremar la caridad y la prudencia cuando tengáis que corregir enseñanzas, actitudes o comportamientos que desdicen de la condición sacerdotal de vuestros más estrechos colaboradores y que pueden, además, dañar y confundir la fe y la vida cristiana de los fieles".

Su repaso por los estados de vida llevó al Papa a constatar que "es de suma importancia reconocer, valorar y estimular la participación de los religiosos en la actividad evangelizadora diocesana, a la que enriquecen con la aportación de sus respectivos carismas".

Por último, hizo referencia a los fieles quienes, como dijo, "en virtud de su bautismo, están llamados a cooperar en la edificación del Cuerpo de Cristo. Para ello hay que llevarlos a tener una experiencia más viva de Jesucristo y del misterio de su amor".

Argentina, cuenta con algo más de 40 millones de habitantes, de los cuales, según algunas fuentes, el 92% son católicos (aunque la práctica religiosa es inferior al 20%), el 2% son protestantes, el 2% judíos y el 4% pertenecen a otras de las muchas denominaciones reconocidas.

viernes, 13 de marzo de 2009

El Papa recuerda que la Virgen María “nos hace hermanos y unos une”


“El santuario de Mariazell muestra las raíces cristianas de Europa”

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 22 de enero de 2009 (ZENIT.org).-

El Papa Benedicto XVI dedicó este miércoles un emocionado e improvisado discurso a la Virgen María como "promotora de la unidad" entre los hombres, en agradecimiento por haber recibido la ciudadanía honoraria de la localidad austríaca de Mariazell, sede de uno de los santuarios marianos más importantes de Europa.

Esta distinción le fue conferida en presencia del Alcalde, Helmut Pertl, del obispo de Graz-Seckau, monseñor Egon Kapellari, y del rector del Santuario de Mariazell, padre Karl Schauer, O.S.B. Ante ellos, el Papa expresó vivamente su agradecimiento.

"Según las previsiones humanas, en esta vida no podré volver a peregrinar allí físicamente, pero ahora vivo allí de verdad y en este sentido estoy presente siempre", afirmó. "Estoy contento de ser de casa con el corazón, y también ahora de derecho, por así decirlo, en Mariazell".

El Papa recordó dos visitas anteriores al Santuario, y contó algunas anécdotas vividas con el obispo y el rector allí presentes, especialmente en su última visita a causa de la lluvia torrencial que les sorprendió.

Por otro lado, puso de manifiesto la importancia que este santuario, muy venerado por los católicos alemanes, ha tenido en la historia europea: "Mariazell es mucho más que un 'lugar': es la actualización de la historia viva de una peregrinación de fe y de oración durante los siglos", explicó.

En esta peregrinación, añadió el Papa, "no están solamente las oraciones y las invocaciones de los hombres, sino que está presente también la realidad de una respuesta: sentimos que la respuesta existe, que no alargamos la mano hacia algo desconocido, sino que Dios existe, y que a través de su Madre quiere estar particularmente cercano a nosotros".

Además, Mariazell expresa "lo que Europa ha sido capaz de construir y de donde procede todo aquello que hoy forma su identidad, y a través de qué Europa podrá volver siempre de nuevo a ser ella misma: a través del encuentro con el Señor, al cual nos conduce su Madre", añadió el Papa.

La verdadera grandeza

Benedicto XVI recordó que la Virgen de Mariazell ha recibido importantes títulos durante la historia, como "gran madre" de Austria y de los pueblos eslavos, en este santuario visitado por miles de personas durante los siglos, hasta el punto que Mariazell se consideraba el centro espiritual del Imperio Austrohúngaro.

Sin embargo, añadió, la Virgen "nos enseña que lo que es verdaderamente 'grande' no es el hecho de ser 'inalcanzable'".

María "manifiesta precisamente su grandeza en el hecho de que Ella se dirige a los pequeños y está presente para los pequeños, que podemos acudir a ella en cualquier momento, sin tener que pagar ningún billete de entrada, simplemente llevando el corazón", explicó el Papa.

Estas grandeza por tanto no tiene que ver con "la majestad exterior", añadió, sino con "la bondad del corazón que ofrece a todos la experiencia de lo que significa estar juntos".

"En los paseos que hago en los paisajes de los recuerdos, vuelvo siempre a hacer una parada en Mariazell, precisamente porque siento que allí la Madre nos sale al encuentro y nos reúne a todos", concluyó el Papa.

Por Inma Álvarez

miércoles, 11 de marzo de 2009

El Papa explica que señoría de Dios “se manifiesta en el amor al prójimo”

El Reino de Dios “cumple todo el bien” del hombre y la historia

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 23 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).-


El Papa explicó hoy a los fieles reunidos en la plaza de san Pedro para el rezo del Ángelus, que el Reino de Dios “no es de este mundo, pero lleva a cumplimiento todo el bien que, gracias a Dios, existe en el hombre y en la historia”.

“Si ponemos en práctica el amor por nuestro prójimo, según el mensaje evangélico, entonces hacemos espacio al señorío de Dios, y su reino se realiza en medio de nosotros. Si en cambio cada uno piensa solo en sus propios intereses, el mundo no puede no ir a la ruina”, afirmó.

El Papa explicó que Jesús “ rechazó el título de rey cuando éste se entendía en sentido político”, y sin embargo, “durante su pasión, reivindicó una realeza singular”: “Mi reino no es de este mundo”.

“El Padre ha confiado al Hijo la misión de dar a los hombres la vida eterna amándoles hasta el supremo sacrificio, y al mismo tiempo le ha conferido el poder de juzgarlos, desde el momento en que se ha hecho Hijo del hombre, en todo similar a nosotros”.

Respecto a las imágenes del Evangelio de hoy, sobre el juicio final, el pontífice explicó que el mensaje que transmite “es extremadamente importante: es la verdad sobre nuestro destino último y sobre el criterio con que seremos juzgados”.

Esta conocida página, afirmó, “forma parte de nuestra civilización. Ha marcado la historia de los pueblos de cultura cristiana: la jerarquía de valores, las instituciones, las múltiples obras benéficas y sociales”.

En este sentido, añadió, “el reino de Dios no es una cuestión de honores o de apariencias”, y por eso “no soporta esas formas hipócritas de quien dice 'Señor, Señor' y después descuida sus mandamientos”.

“Al Señor le importa nuestro bien, es decir, que todo hombre tenga la vida, que especialmente sus hijos más 'pequeños' puedan acceder al banquete que él ha preparado para todos”, concluyó.

[Por Inma Álvarez]