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miércoles, 1 de abril de 2009

Benedicto XVI enjuga lágrimas de los jóvenes angoleños


Masivo encuentro en el Estadio dos Coqueiros de Luanda

LUANDA, domingo, 22 marzo 2009 (ZENIT.org).-

Benedicto XVI enjugó lágrimas de los jóvenes de Angola, en la tarde de este sábado, en un encuentro con la juventud, en el que la fiesta del encuentro con el Papa no hizo olvidar los dramas grabados en los rostros de los miles de chicos y chicas presentes.

La alegría, de hecho, quedaría empañada tras el encuentro, cuando se supo que el entusiasmo por ver al Papa provocó movimientos de masa entre los jóvenes, en los que quedaron aplastadas dos muchachas que se disponían a ver al pontífice en el Estadio dos Coqueiros de Luanda.

El Papa, con una sonrisa, comenzó su discurso asegurando que "encontrarse con los jóvenes hace bien a todos", pues aunque estos chicos y chicas tienen "muchos problemas", "llevan consigo mucha esperanza, mucho entusiasmo y deseos de volver a empezar".

"Amigos que me escucháis, el futuro es Dios", les aseguró, y citando el Apocalipsis bíblico añadió: Dios "enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor".

El Papa, en su segundo día en el país africano, dejó este mensaje pensando en algunos de los jóvenes angoleños presentes "mutilados a consecuencia de la guerra y de las minas".

"Pienso en tantas lágrimas que muchos de vosotros habéis derramado por la pérdida de vuestros familiares, y no es difícil imaginar las sombrías nubes que aún cubren el cielo de vuestros mejores sueños...", reconoció.

El mismo Papa se hizo intérprete de la duda que se escondía en muchos de los corazones que le escuchaban: "Lo que nos dices, no lo vemos. La promesa tiene la garantía divina - y nosotros creemos en ella - pero ¿cuándo se alzará Dios para renovar todas las cosas?".

La respuesta, según el obispo de Roma, depende de los mismos jóvenes.

"Amigos míos --les dijo--, vosotros sois una semilla que Dios ha sembrado en la tierra, que encierra en su interior una fuerza de lo Alto, la fuerza del Espíritu Santo".

"La cultura social predominante no os ayuda a vivir la Palabra de Jesús, ni tampoco el don de vosotros mismos", reconoció, aclarando sin embargo que su fuerza está en Cristo

"Por eso, no tengáis miedo de tomar decisiones definitivas. Generosidad no os falta, lo sé. Pero frente al riesgo de comprometerse de por vida, tanto en el matrimonio como en una vida de especial consagración, sentís miedo".

De hecho, reconoció, son las dudas que plantea "la actual cultura individualista y hedonista". "Pero cuando el joven no se decide, corre el riesgo de seguir siendo eternamente niño".

Por este motivo, el Papa les exhortó: "¡Ánimo! Atreveos a tomar decisiones definitivas, porque, en verdad, éstas son las únicas que no destruyen la libertad, sino que crean su correcta orientación, permitiendo avanzar y alcanzar algo grande en la vida".

"Sin duda, la vida tiene un valor sólo si tenéis el arrojo de la aventura, la confianza de que el Señor nunca os dejará solos".

El Papa concluyó con este llamamiento a la juventud angoleña: "deja libre dentro de ti al Espíritu Santo, a la fuerza de lo Alto".

"Así se crearán entre vosotros islas, oasis y después grandes espacios de cultura cristiana", dijo. "Ésta es la vida que merece la pena vivir y que de corazón os deseo. Viva la juventud de Angola".

sábado, 28 de marzo de 2009

El Papa muestra cómo Cristo permite superar el miedo a los espíritus


Evangelizar no es un acto de presunción, sino el mejor servicio


LUANDA, domingo, 22 marzo 2009 (ZENIT.org).-

Benedicto XVI ha hecho un llamamiento en Angola a anunciar a Cristo, pues su amor permite superar el miedo a los espíritus y el yugo de los brujos.

La misa que el Papa presidió en la mañana de este domingo junto a obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, movimientos eclesiales y catequistas de Angola y de Santo Tomé, quiso convertirse en un impulso decisivo a la evangelización de este país, quinientos años después de que recibiera la fe cristiana de manos de misioneros portugueses.

Dirigiéndose a las tres mil personas que le escuchaban, el Papa invitó a seguir "la estela de aquellos heroicos y santos mensajeros de Dios" para "llevar a Cristo resucitado a vuestros compatriotas".

"Muchos de ellos viven temerosos de los espíritus --constató--, de los poderes nefastos de los que creen estar amenazados; desorientados, llegan a condenar a niños de la calle y también a los más ancianos, porque, según dicen, son brujos".

"¿Quién puede ir a anunciarles que Cristo ha vencido a la muerte y a todos esos poderes oscuros?", dijo citando a san Pablo.

El Papa dio espacio a las voces de quienes consideran que la evangelización constituye un acto de presunción y afirman: "¿Porqué no los dejamos en paz? Ellos tienen su verdad; nosotros, la nuestra. Intentemos convivir pacíficamente, dejando a cada uno como es, para que realice del mejor modo su autenticidad".

El Sato Pare respondió a estas objeciones, explicando que "si nosotros estamos convencidos y tenemos la experiencia de que sin Cristo la vida es incompleta, le falta una realidad, que es la realidad fundamental, debemos también estar convencidos de que no hacemos ninguna injusticia a nadie si les mostramos a Cristo y le ofrecemos la posibilidad de encontrar también, de este modo, su verdadera autenticidad, la alegría de haber encontrado la vida".

"Es más --subrayó--, debemos hacerlo, es nuestra obligación ofrecer a todos esta posibilidad de alcanzar la vida eterna".

La celebración tuvo lugar en la parroquia salesiana de San Pablo, en Luanda, iglesia recién restaurada administrada por los salesianos.

Dado que el número de personas que quisieron participar era muy superior a la capacidad del templo, los que no cabían, siguieron la misa en el patio contiguo a la parroquia gracias a una pantalla gigante, o en la calle, frente a la iglesia, donde también se instaló una pantalla.

Al final de la celebración, el Papa saludó a los fieles de la parroquia, que habían cedido sus puestos en la iglesia a los "trabajadores en al viña del Señor" de Angola, como los definió el Papa. Junto a ellos saludó también a los jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano procedentes de todo Angola.


miércoles, 25 de marzo de 2009

Benedicto XVI viene a Angola a consolidar la paz, tras la guerra civil


Y a confirmar a los católicos en la fe

LUANDA, viernes 20 de marzo de 2009 (ZENIT.org).-

Al aterrizar este viernes en Luanda, Benedicto XVI aseguró que llega a Angola para confirmar a este país en la paz, tras la terrible guerra civil que le ha desangrado, y a los católicos (algo más de la mitad de su población) en la fe.

Al recibir la bienvenida oficial, en aeropuerto "4 de Fevereiro", del presidente José Eduardo dos Santos, el Papa pidió al gobierno responder a la difícil situación de pobreza en que viven muchos de sus compatriotas.

Sintetizando el objetivo de la segunda etapa de su primera visita a África, el Santo Padre explicó que llega a Angola para visitar "una de las más antiguas comunidades católicas del África subecuatorial, para confirmarla en su fe en Jesús resucitado y unirme a las súplicas de sus hijos e hijas para que el tiempo de la paz, en la justicia y en la fraternidad, no conozca ocaso en Angola".

La guerra civil en Angola concluyó en el año 2002, después de tres décadas que se cobraron más de medio millón de vidas y desplazaron a millones de personas.

En la República de Angola, el 55,6% de su 15.473.000 habitantes, es católico. La fe en Cristo fue traída a estas tierras por misioneros portugueses en 1491.Se considera que más del 40% de la población sigue las creencias ancestrales africanas.

Dejando espacio a las confidencias, en su primer discurso, pronunciado en portugués, el Papa recordó que "provengo de un país en el que la paz y la hermandad son sentidas muy dentro del corazón de todos sus habitantes, especialmente de los que --como yo-- han conocido la guerra y la división entre hermanos pertenecientes a la misma nación a causa de ideologías desoladoras e inhumanas, la cuales, bajo la falaz apariencia de sueños e ilusiones, hicieron pesar sobre los hombres el yugo de la opresión".

"Podéis entender, pues, lo sensible que soy al diálogo entre los hombres como medio para superar toda forma de conflicto y tensión, y para hacer de cada nación --y por tanto también de vuestra patria-- una casa de paz y hermandad".

Para ello el Papa pidió a los angoleños que no se rindan "a la ley del más fuerte".

"Porque Dios ha concedido a los seres humanos la capacidad de elevarse, por encima de sus tendencias naturales, con las alas de la razón y de la fe".

"Si os dejáis llevar por estas alas, no os será difícil reconocer en el otro a un hermano, que ha nacido con los mismos derechos humanos fundamentales. Lamentablemente, dentro de vuestros confines angoleños hay todavía muchos pobres que reivindican el respeto de sus derechos".

Por último, el Papa afirmó que no se puede olvidar "la multitud de angoleños que viven por debajo del umbral de la pobreza absoluta".

Dos tercios de los angoleños vive con menos de dos dólares al día, según datos del Banco Mundial. "No decepcionéis sus expectativas", pidió el Papa.

La undécima visita apostólica internacional del Papa, que tiene por etapas Camerún y Angola, concluirá el próximo lunes.