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sábado, 10 de octubre de 2009

La reforma de la Iglesia debe hacerse desde dentro, afirma el Papa



En la audiencia general, propone el ejemplo de San Juan Leonardi


CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 7 de octubre de 2009 (ZENIT.org).-

La Iglesia se reforma desde dentro, como han mostrado numerosos santos que han impulsado su renovación a lo largo de la historia, afirmó Benedicto XVI este miércoles durante la audiencia general, en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

"Cualquier reforma interesa ciertamente a las estructuras, pero primero debe incidir en los corazones de los creyentes", dijo.

"Sólo desde la fidelidad a Cristo puede brotar la verdadera renovación eclesial", indicó.

Y añadió: "Sólo los santos, hombres y mujeres que se dejan guiar por el Espíritu divino, dispuestos a tomar decisiones radicales y valientes a la luz del Evangelio, renuevan a la Iglesia y contribuyen de manera decisiva a construir un mundo mejor".

Para ilustrarlo, Benedicto XVI puso el ejemplo de varios santos que han producido y difundido movimientos de renovación espiritual de la Iglesia, como Carlos Borromeo, Felipe Neri, Ignacio de Loyola, José de Calasanz, Camillo de Lellis y Luis Gonzaga, en el siglo XVI.

Y se detuvo especialmente en la figura de un sacerdote que recibió formación de farmacéutico: San Juan Leonardi, fundador de la Congregación de los Sacerdotes reformados de la Beata Virgen..

Este santo enseñó que Jesucristo es la medicina que cura todos los males del hombre y "comprendió que toda reforma debe hacerse desde dentro de la Iglesia y nunca contra la Iglesia", explicó el Santo Padre.

Precisamente este viernes se cumplirán 400 años de la muerte de san Juan Leonardi, patrón de los farmacéuticos que proyectó y contribuyó a la institución de una específica Congregación de la Santa Sede para las misiones, la antes conocida como Propaganda Fide, hoy Congregación para la Evangelización de los Pueblos.

Tal y como recordó el Santo Padre en la catequesis que pronunció durante la audiencia general, Juan Leonardi nació en 1541 en Diecimo, en Italia. Recibió formación de lo que entonces se denominaba boticario, pero "tras una madura reflexión, decidió encaminarse hacia el sacerdocio".

"Con todo, no abandonó la pasión por la farmacopea, porque sentía que la a través de su profesión de farmacéutico podría realizar plenamente su vocación, la de transmitir a los hombres, mediante una vida santa, "la medicina de Dios", que es Jesucristo crucificado y resucitado", prosiguió el Papa.

"San Juan Leonardi se dedicó al apostolado entre los chicos, a través de la Compañía de la Doctrina Cristiana, reuniendo alrededor suyo a un grupo de jóvenes con los cuales, el 1 de septiembre de 1574, fundó la Congregación de los Sacerdotes reformados de la Beata Virgen, posteriormente llamada Orden de los Clérigos Regulares de la Madre de Dios", relató.

"Murió en 1609 por una gripe contraída mientras estaba prodigándose en el cuidado de cuantos, en el barrio romano de Campitelli, habían sido afectados por la epidemia", añadió..

El Santo Padre destacó que "San Juan Leonardi intentó hacer del encuentro personal con Jesucristo la razón fundamental de su propia existencia", y que repetía a menudo: "Es necesario volver a empezar desde Cristo".

Criterios para renovar la Iglesia

El Santo Padre subrayó que este santo, "movido por el celo apostólico, en mayo de 1605, envió al Papa Pablo V, recién elegido, un Memorial en el que sugería los criterios para una verdadera renovación en la Iglesia".

Entre estos criterios se encontraban algunas recomendaciones, que, en opinión del Papa, siguen plenamente vigentes hoy.

Destacaba, por ejemplo, en su escrito, que es "necesario que quienes aspiran a la reforma de las costumbres de los hombres busquen, sobre todo y ante todo, la gloria de Dios".

También indicaba que éstos tenían que brillar "por la integridad de vida y la excelencia de sus costumbres, de modo que, en lugar de obligar, atraigan dulcemente a la reforma".

Observaba también que "quienes quieran hacer una reforma seria de la religión y la moral deben hacer en primer lugar, como un buen médico, un cuidadoso diagnóstico de los males que afligen a la Iglesia para que podamos ser capaces de prescribir para cada uno de ellos el remedio más apropiado".

Indicó que "la renovación de la Iglesia debe llevarse a cabo por igual en los jefes y empleados, por arriba y por abajo; debe comenzar por quienes gobiernan para extenderse después a sus súbditos".

Por ello, este santo instó al Papa a promover una "reforma universal de la Iglesia", mientras se preocupaba por la formación cristiana del pueblo y especialmente de los niños, de educarlos "desde los primeros años... en la pureza de la fe cristiana y de las santas costumbres".

Benedicto XVI destacó que "la figura luminosa de este santo invita a los sacerdotes en primer lugar, y a todos los cristianos a tender constantemente a la santidad".

Por Patricia Navas

sábado, 16 de agosto de 2008

La misión de la Iglesia pasa por el ecumenismo, asegura el Papa


header_original_modEn plena Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 20 enero 2008 (ZENIT.org).- La misión de la Iglesia en estos momentos pasa por el avance en el camino ecuménico, aseguró Benedicto XVI este domingo en plena Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.

Al rezar la oración mariana del Ángelus junto a unos 200.000 peregrinos, congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, el pontífice exhortó: «¡No tenemos que cansarnos nunca de rezar por la unidad de los cristianos!».

«Cuando Jesús, durante la Última Cena, rezó para que todos "sean uno", tenía un fin preciso: "para que el mundo crea"», explicó recordando el pasaje evangélico de Juan 17, 21.

«La misión evangelizadora de la Iglesia pasa por tanto por el camino ecuménico, el camino de la unidad de fe, del testimonio evangélico y de la auténtica fraternidad», aseguró el obispo de Roma.

De este modo, el pontífice comentó el lema para la semana ecuménica de este año, que cumple un siglo de vida, «No ceséis de orar».

En este octavario «católicos, ortodoxos, anglicanos y protestantes, conscientes de que sus divisiones constituyen un obstáculo a la acogida del Evangelio, imploran juntos del Señor, de manera todavía más intensa, el don de la plena comunión».

Recordó que esta «iniciativa providencial» surgió por iniciativa del padre Paul Wattson, de origen anglicano, y saludó a sus hijos e hijas espirituales, presentes en el encuentro con el Papa, los hermanos y hermanas franciscanos del Atonement, a quienes alentó «a continuar en su entrega especial a la causa de la unidad».

«La oración --aclaró--, la conversión del corazón, la intensificación de los vínculos de comunión constituyen la esencia de este movimiento espiritual, que esperamos pueda llevar pronto a los discípulos de Cristo a la común celebración de la Eucaristía, manifestación de su plena unidad».

El viernes, 25 de enero, Benedicto XVI clausurará en la Basílica de San Pablo Extramuros la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos con las Vísperas solemnes, en las que participarán representantes de las iglesias y comunidades eclesiales.

En ese encuentro, como reveló el Papa, juntos invocarán «de Dios el don precioso de la reconciliación entre todos los bautizados».



domingo, 6 de julio de 2008

En sus escritos, «encontramos vivo» a san Agustín; explica el Papa



«Es siempre actual, porque realmente Cristo es ayer, hoy y para siempre»

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 16 enero 2008 (ZENIT.org).-


Benedicto XVI invita a leer las obras de san Agustín de Hipona, uno de sus autores preferidos, porque en estos escritos «le encontramos vivo».


«Cuando leo los escritos de san Agustín no tengo la impresión de que sea un hombre muerto hace más o menos mil seiscientos años, sino que lo siento como un hombre de hoy: un amigo, un contemporáneo que me habla, que nos habla con su fe fresca y actual», confiesa el Papa.


Lo explicó a los miles de peregrinos que participaron en la audiencia general, en el aula Pablo VI del Vaticano, en la que por segundo miércoles consecutivo dedicó su intervención al obispo (354 - 430) considerado como uno de los cuatro más importantes Padres de la Iglesia latina.


Joseph Ratzinger, quien defendió su tesis doctoral precisamente sobre san Agustín, dedicó su intervención a recordar los cuatro últimos años su vida, en particular sus últimas horas, transcurridas entre las invasiones de los bárbaros, el estudio, la oración y la penitencia.


Para sintetizar la vida del santo, el Papa recurrió a una cita de su biógrafo, Posidio, en la que dice: «Dejó a la Iglesia un clero muy numeroso, así como monasterios de hombres y de mujeres llenos de personas dedicadas a la continencia y a la obediencia de sus superiores, junto con las bibliotecas que contenían los libros y discursos de él y de otros santos, por los que se conoce cuál ha sido por gracia de Dios su mérito y su grandeza en la Iglesia, y en los cuales los fieles siempre le encuentran vivo».


«Es un juicio al que podemos asociarnos: en sus escritos también nosotros le "encontramos vivo"», explicó el Papa.


«En san Agustín que nos habla --me habla a mí en sus escritos--, vemos la actualidad permanente de su fe, de la fe que viene de Cristo, del Verbo Eterno Encarnado, Hijo de Dios e Hijo del hombre», indicó el Santo Padre.


«Y podemos ver que esta fe no es de ayer, aunque haya sido predicada ayer; es siempre actual, porque realmente Cristo es ayer, hoy y para siempre. Él es el Camino, la Verdad y la Vida», añadió.


«De este modo, san Agustín nos anima a confiar en este Cristo siempre vivo y a encontrar así el camino de la vida», concluyó.


Las meditaciones sobre el santo de Hipona forman parte de la serie de intervenciones sobre los grandes personajes de los orígenes de la Iglesia que el obispo de Roma está ofreciendo en sus encuentros con los fieles de los miércoles.