domingo, 5 de abril de 2009

El Papa a los niños: Todos queremos ver y conocer a Jesús


Palabras al visitar la parroquia del Santo Rostro de Cristo en Roma


CIUDAD DEL VATICANO, sábado, 4 de abril de 2009 (ZENIT.org) .- Publicamos las palabras que Benedicto XVI dirigiró a los niños de la parroquia del Santo Rostro de Cristo en Roma el día 29 de marzo.

* * *


Queridos niños:
Ante todo, os deseo un feliz domingo. Me alegra estar hoy con vosotros, aunque el tiempo no sea bueno y nos hayamos levantado una hora antes, porque ha cambiado la hora. Sin embargo, nos encontramos todos reunidos y sé que os estáis preparando para la primera Comunión, para el encuentro con Jesús. Hoy escuchamos en el evangelio que unas personas de Grecia dijeron: "Queremos ver a Jesús". Todos nosotros queremos ver y conocer a Jesús, que está presente entre nosotros. Ahora estáis recorriendo este camino de preparación y luego, en el momento de la primera Comunión, él estará muy cerca de vosotros, y vosotros podréis sentir que él estará con vosotros.


En Pascua, con la belleza de la fiesta, podremos experimentar mejor cómo la presencia de Jesús resucitado llena de alegría el corazón. Por eso, os deseo un feliz domingo, una buena preparación para la Pascua y para la primera Comunión, mucha alegría en las vacaciones y luego, naturalmente, una feliz fiesta de primera Comunión: el centro no es la comida; el centro será Jesús mismo; después también la comida puede ser buena. A todos os expreso mis mejores deseos. Pedid por mí; yo pido por vosotros.

[Traducción distribuida por la Santa Sede

viernes, 3 de abril de 2009

Benedicto XVI pide al mundo a acordarse de África


Para poder responder a la sed de paz y desarrollo de los africanos

LUANDA, domingo, 22 marzo 2009 (ZENIT.org).-

Al concluir el acto más masivo de su primer viaje apostólico a África, Benedicto XVI exhortó este mundo al mundo a prestar atención a las necesidades y sufrimientos de África.

El Santo Padre concluyó este domingo la celebración eucarística que presidió en la explanada de Cimangola, en Luanda, con la participación de más de un millón de personas, convirtiéndose en portavoz del grito africano de justicia y paz.

"Que los hombres y las mujeres de todas las partes del mundo, que se unen a nuestra oración, dirijan sus ojos a África, a este gran continente, tan lleno de esperanza, pero que todavía sigue tan sediento de justicia, de paz, y de un desarrollo sano e integral, que pueda asegurar a su pueblo un futuro de progreso y de paz", exhortó.

En particular, el Papa llamó la atención de la comunidad internacional por uno de los conflictos más sangrientos que tienen lugar en el planeta en estos momentos, no muy lejos de allí donde él habla, la región africana de los grandes lagos.

Precisamente, cuando el obispo de Roma llegaba a África, miles de personas se veían obligadas a abandonar sus hogares, en la Provincia Oriental de la República Democrática del Congo, tras un ataque armado de los rebeldes ugandeses del Ejército de Resistencia del Señor (LRA, Lord's Resistence Army).

"Aquí, en el África Austral, queremos pedir de manera particular a nuestra Señora que interceda por la paz, por la conversión de los corazones y por el final del conflicto en la cercana región de los Grandes Lagos", imploró.

"Que su Hijo, Príncipe de la paz, traiga curación a quien sufre, consuelo a quienes lloran y fuerza a todos los que llevan adelante el difícil proceso del diálogo, de la negociación y del alto a la violencia", concluyó.

miércoles, 1 de abril de 2009

Benedicto XVI enjuga lágrimas de los jóvenes angoleños


Masivo encuentro en el Estadio dos Coqueiros de Luanda

LUANDA, domingo, 22 marzo 2009 (ZENIT.org).-

Benedicto XVI enjugó lágrimas de los jóvenes de Angola, en la tarde de este sábado, en un encuentro con la juventud, en el que la fiesta del encuentro con el Papa no hizo olvidar los dramas grabados en los rostros de los miles de chicos y chicas presentes.

La alegría, de hecho, quedaría empañada tras el encuentro, cuando se supo que el entusiasmo por ver al Papa provocó movimientos de masa entre los jóvenes, en los que quedaron aplastadas dos muchachas que se disponían a ver al pontífice en el Estadio dos Coqueiros de Luanda.

El Papa, con una sonrisa, comenzó su discurso asegurando que "encontrarse con los jóvenes hace bien a todos", pues aunque estos chicos y chicas tienen "muchos problemas", "llevan consigo mucha esperanza, mucho entusiasmo y deseos de volver a empezar".

"Amigos que me escucháis, el futuro es Dios", les aseguró, y citando el Apocalipsis bíblico añadió: Dios "enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor".

El Papa, en su segundo día en el país africano, dejó este mensaje pensando en algunos de los jóvenes angoleños presentes "mutilados a consecuencia de la guerra y de las minas".

"Pienso en tantas lágrimas que muchos de vosotros habéis derramado por la pérdida de vuestros familiares, y no es difícil imaginar las sombrías nubes que aún cubren el cielo de vuestros mejores sueños...", reconoció.

El mismo Papa se hizo intérprete de la duda que se escondía en muchos de los corazones que le escuchaban: "Lo que nos dices, no lo vemos. La promesa tiene la garantía divina - y nosotros creemos en ella - pero ¿cuándo se alzará Dios para renovar todas las cosas?".

La respuesta, según el obispo de Roma, depende de los mismos jóvenes.

"Amigos míos --les dijo--, vosotros sois una semilla que Dios ha sembrado en la tierra, que encierra en su interior una fuerza de lo Alto, la fuerza del Espíritu Santo".

"La cultura social predominante no os ayuda a vivir la Palabra de Jesús, ni tampoco el don de vosotros mismos", reconoció, aclarando sin embargo que su fuerza está en Cristo

"Por eso, no tengáis miedo de tomar decisiones definitivas. Generosidad no os falta, lo sé. Pero frente al riesgo de comprometerse de por vida, tanto en el matrimonio como en una vida de especial consagración, sentís miedo".

De hecho, reconoció, son las dudas que plantea "la actual cultura individualista y hedonista". "Pero cuando el joven no se decide, corre el riesgo de seguir siendo eternamente niño".

Por este motivo, el Papa les exhortó: "¡Ánimo! Atreveos a tomar decisiones definitivas, porque, en verdad, éstas son las únicas que no destruyen la libertad, sino que crean su correcta orientación, permitiendo avanzar y alcanzar algo grande en la vida".

"Sin duda, la vida tiene un valor sólo si tenéis el arrojo de la aventura, la confianza de que el Señor nunca os dejará solos".

El Papa concluyó con este llamamiento a la juventud angoleña: "deja libre dentro de ti al Espíritu Santo, a la fuerza de lo Alto".

"Así se crearán entre vosotros islas, oasis y después grandes espacios de cultura cristiana", dijo. "Ésta es la vida que merece la pena vivir y que de corazón os deseo. Viva la juventud de Angola".

lunes, 30 de marzo de 2009

Benedicto XVI: los medios de comunicación y la lucha contra el Sida


Por Rubén Revello, coordinador del Instituto de Bioética de la Universidad Católica Argentina

BUENOS AIRES, sábado, 21 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos el artículo que ha escrito el coordinador del Instituto de Bioética de la Universidad Católica Argentina, el sacerdote Rubén Revello, con el título: "Benedicto XVI: los medios de comunicación y la lucha contra el Sida".

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Se han suscitado, una vez más, polémicas que se instalan en los medios de comunicación, a partir de declaraciones atribuidas al Papa, en temas ciertamente controversiales y complejos.

Tal es el caso del flagelo del Sida, a raíz de la primera visita de Benedicto XVI al continente africano, el más afectado por la pandemia. Suele ocurrir que junto con la comitiva papal viajen una serie de periodistas de diversos medios independientes, que en esa ocasión privilegiada comparten unas horas de vuelo con el Santo Padre, generándose así una entrevista espontánea.

En el vuelo varios periodistas hicieron preguntas, uno de ellos, Philippe Visseyrias de France 2, lanza la cuestión: "Santidad, ¿afrontará este tema [el Sida] durante este viaje?". A lo cual Benedicto XVI respondió en primer lugar enumerando las diversas comunidades religiosas y laicales que desde la Iglesia, atienden a los enfermos de Sida, demostrando la fidelidad de tantos bautizados que, en nombre de Cristo, ofrecen sus vidas por atender a los más desprotegidos y les agradece a todos su contribución en la lucha contra la enfermedad.

En un segundo momento de la respuesta refiriéndose a las campañas de prevención, afirma: "No se puede superar el problema del sida sólo con slogans publicitarios. Si no está el alma, si los africanos no se ayudan, no se puede resolver el flagelo [del Sida] con la distribución de profilácticos: al contrario, el riesgo es el de aumentar el problema".

Ambas afirmaciones son estrictamente ciertas: un problema tan grave como el Sida no se soluciona solamente con publicidad. Ésta podrá contribuir a crear conciencia de los medios de contagio y de la necesaria prevención para evitar los riesgos, pero por sí misma no basta para erradicar el mal.

La segunda afirmación -"No se puede resolver el flagelo [del Sida] con la distribución de profilácticos: al contrario, el riesgo es el de aumentar el problema"-, tiene su confirmación en la realidad. Baste para ello seguir, lamentablemente, la creciente evolución de la epidemia. Reducir la prevención del Sida a la distribución masiva de preservativos, crea la falsa sensación de que así se soluciona todo peligro de contagio.

Sin entrar en discusiones respecto del índice de eficacia del preservativo; esto no puede opacar, ni menos negar, una verdad igualmente sólida como es que un profundo cambio de conducta, una mayor responsabilidad en la vida sexual, y programas educativos a corto, mediano y largo plazo, son más eficaces. De hecho las propuestas de ONUSIDA refieren ampliamente a este tipo de recursos.

En la entrevista citada, el Santo Padre va más allá de señalar el riesgo de centrar la campaña de prevención sólo en el preservativo y lanza sus propias propuestas: "La humanización de la sexualidad, es decir una renovación espiritual y humana que conlleve un nuevo modo de comportarse de unos con otros, y en segundo lugar, una verdadera amistad también y sobre todo, con la personas sufrientes, la disponibilidad, con renuncias personales".

A partir de estas notas, vemos cómo las declaraciones del papa Benedicto XVI asumen el Magisterio anterior y reafirman una línea de pensamiento que, con toda claridad, se propone al mundo con la esperanza de sumar esfuerzos que contribuyan a vencer al verdadero enemigo común: el Sida.

sábado, 28 de marzo de 2009

El Papa muestra cómo Cristo permite superar el miedo a los espíritus


Evangelizar no es un acto de presunción, sino el mejor servicio


LUANDA, domingo, 22 marzo 2009 (ZENIT.org).-

Benedicto XVI ha hecho un llamamiento en Angola a anunciar a Cristo, pues su amor permite superar el miedo a los espíritus y el yugo de los brujos.

La misa que el Papa presidió en la mañana de este domingo junto a obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, movimientos eclesiales y catequistas de Angola y de Santo Tomé, quiso convertirse en un impulso decisivo a la evangelización de este país, quinientos años después de que recibiera la fe cristiana de manos de misioneros portugueses.

Dirigiéndose a las tres mil personas que le escuchaban, el Papa invitó a seguir "la estela de aquellos heroicos y santos mensajeros de Dios" para "llevar a Cristo resucitado a vuestros compatriotas".

"Muchos de ellos viven temerosos de los espíritus --constató--, de los poderes nefastos de los que creen estar amenazados; desorientados, llegan a condenar a niños de la calle y también a los más ancianos, porque, según dicen, son brujos".

"¿Quién puede ir a anunciarles que Cristo ha vencido a la muerte y a todos esos poderes oscuros?", dijo citando a san Pablo.

El Papa dio espacio a las voces de quienes consideran que la evangelización constituye un acto de presunción y afirman: "¿Porqué no los dejamos en paz? Ellos tienen su verdad; nosotros, la nuestra. Intentemos convivir pacíficamente, dejando a cada uno como es, para que realice del mejor modo su autenticidad".

El Sato Pare respondió a estas objeciones, explicando que "si nosotros estamos convencidos y tenemos la experiencia de que sin Cristo la vida es incompleta, le falta una realidad, que es la realidad fundamental, debemos también estar convencidos de que no hacemos ninguna injusticia a nadie si les mostramos a Cristo y le ofrecemos la posibilidad de encontrar también, de este modo, su verdadera autenticidad, la alegría de haber encontrado la vida".

"Es más --subrayó--, debemos hacerlo, es nuestra obligación ofrecer a todos esta posibilidad de alcanzar la vida eterna".

La celebración tuvo lugar en la parroquia salesiana de San Pablo, en Luanda, iglesia recién restaurada administrada por los salesianos.

Dado que el número de personas que quisieron participar era muy superior a la capacidad del templo, los que no cabían, siguieron la misa en el patio contiguo a la parroquia gracias a una pantalla gigante, o en la calle, frente a la iglesia, donde también se instaló una pantalla.

Al final de la celebración, el Papa saludó a los fieles de la parroquia, que habían cedido sus puestos en la iglesia a los "trabajadores en al viña del Señor" de Angola, como los definió el Papa. Junto a ellos saludó también a los jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano procedentes de todo Angola.


viernes, 27 de marzo de 2009

Discurso de despedida del Papa de Camerún


En el aeropuerto de Yaundé

YAUNDÉ, viernes 20 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso que dirigió Benedicto XVI en la mañana de este viernes en la ceremonia de despedida de Camerún, que se celebró en el aeropuerto internacional Nsimalen de Yaundé.

* * *

[En francés]

Señor presidente,

señoras, señoras que representáis a las autoridades civiles,

señores cardenales,

queridos hermanos en el episcopado,

queridos hermanos y hermanas:

Al dejar Camerún, al final de la primera etapa de mi viaje apostólico a África, deseo dar las gracias a todos por la generosa acogida que me habéis ofrecido durante estos días. El calor del sol africano se ha reflejado en el calor de la hospitalidad que me habéis dispensado. Doy las gracias, en primer lugar, al señor presidente, y a los miembros del gobierno, por su amable acogida. Doy las gracias a mis hermanos obispos y al conjunto de fieles católicos que han ofrecido el ejemplo tan estimulante de un culto gozoso y vivo durante las liturgias que hemos vivido juntos.

Estoy contento también por el hecho de que los miembros de las demás comunidades eclesiales cristianas han podido estar presentes en algunos de nuestros encuentros, y les vuelvo a presentar mis fervientes deseos, así como a sus responsables.

Quiero reconocer el trabajo que han realizado las autoridades civiles para asegurar el buen desarrollo de mi visita. Pero, por encima de todo, quiero expresar mi gratitud a todos aquellos que han rezado ardientemente para que esta visita pastoral dé frutos para la vida de la Iglesia en África. Y os pido que sigáis rezando para que la segunda asamblea especial para África del Sínodo de los Obispos sea un momento de gracia para la Iglesia a través de todo el continente, un momento de renovación y de nueva entrega a la misión de llevar el mensaje regenerador del Evangelio a un mundo lacerado.

[En inglés]

Muchas realidades de las que he sido testigo aquí quedarán profundamente grabadas en mi memoria. En el Centro Cardenal Léger, fue sumamente conmovedor constatar la atención que reciben los enfermos y los discapacitados, que forman parte de los miembros más vulnerables de nuestra sociedad. Esta compasión, que es la de Cristo, es una señal segura de esperanza para el futuro de la Iglesia y de África.

Mi encuentro con los miembros de la comunidad musulmana aquí, en Camerún, ha sido también otro momento fuerte que llevaré en la memoria. Mientras avanzamos hacia una mayor comprensión mutua, rezo para que crezcamos en el respeto y estima recíprocos, y afiancemos nuestra decisión de colaborar para proclamar la dignidad que Dios ha dado a la persona humana, un mensaje que nuestro mundo fuertemente secularizado tiene necesidad de oír.

El motivo principal de mi viaje a Camerún ha sido visitar a esta comunidad católica. Con gran gozo he podido compartir algunos momentos fraternos con los obispos, y celebrar la liturgia de la Iglesia con tantos fieles. He venido precisamente para compartir con vosotros el momento histórico de la promulgación del "Instrumentum laboris" de la segunda asamblea especial para África del Sínodo de los Obispos. Ciertamente estamos ante un momento de gran esperanza para África y para el mundo entero.

[En francés]

Habitantes de Camerún, os animo a percibir la importancia del momento que el Señor os ha ofrecido. Responded a su llamada que os compromete a ser portadores de reconciliación, sanación y paz a vuestras comunidades y a vuestra sociedad. Trabajad por eliminar la injusticia, la pobreza y el hambre allá donde las encontréis. Que Dios bendiga a este hermoso país, "África en miniatura", tierra de promesas, una tierra de una belleza resplandeciente. ¡Que Dios os bendiga a todos!

[Traducción del original francés e inglés realizada por Jesús Colina


jueves, 26 de marzo de 2009

Benedicto XVI: Jesús muestra al enfermo su lugar en el corazón de Dios


Encuentro con enfermos en el centro “Cardenal Leger” de Yaoundé

YAOUNDÉ, jueves 19 de marzo de 2009 (ZENIT.org).-

"Jesucristo revela a los enfermos el lugar que éstos tienen en el corazón de Dios y en la sociedad·. Así lo afirmó el Papa Benedicto XVI en su encuentro esta tarde con los enfermos del Centro para Discapacitados "Cardenal Paul Emile Léger" de Yaoundé (Camerún), en esta tercera jornada de su viaje apostólico a África.

El Papa se dirigió a los enfermos y personal de este centro, una institución sanitaria destinada a la rehabilitación de discapacitados fundada en 1972 por el purpurado canadiense del que recibe el nombre.

Se dirigió especialmente a "aquellos que llevan en su carne los signos de la violencia y de las guerras", así como a "todos los enfermos, y especialmente aquí en África, que son víctimas de enfermedades como el sida, la malaria, la tuberculosis".

"Sé bien que entre vosotros la Iglesia católica está fuertemente empeñada en una lucha eficaz contra estas terribles plagas, y la animo a proseguir con determinación esta obra urgente", afirmó.

Ante ellos, el Papa dedicó su discurso a hablar sobre el sentido del sufrimiento humano: "Ante el sufrimiento, la enfermedad y la muerte, el hombre está tentado de gritar bajo efecto del dolor", afirmó. "Cuando nuestra condición se degrada, la angustia aumenta; algunos se ven tentados de dudar de la presencia de Dios en su existencia".

"En presencia de sufrimientos atroces, nos sentimos desprovistos y no encontramos las palabras adecuadas. Ante un hermano o hermana inmerso en el misterio de la Cruz, el silencio respetuoso y compasivo, nuestra presencia sostenida por la oración, un gesto de ternura y de consuelo, una mirada, una sonrisa, pueden hacer más que muchos discursos".

En este sentido, el Papa recordó la figura de Simón de Cirene, de quien los Evangelios relatan que fue obligado a llevar la cruz de Jesús por los soldados romanos camino del Calvario.

El Cireneo "era africano", recordó el Papa, y "a él le tocó, aunque involuntariamente, ayudar al Hombre de dolores, abandonado por todos los suyos y entregado a una violencia ciega".

"La historia recuerda por tanto que un africano, un hijo de vuestro continente, participó con su propio sufrimiento, en la pena infinita de Aquel que redimió a todos los hombres, incluyendo a sus perseguidores", observó.

Simón de Cirene "no podía saber que él tenía a su Salvador ante los ojos", explica el Papa. "Fue obligado a ayudarle. Es difícil aceptar llevar la cruz de otro. Y sólo tras la resurrección él pudo comprender lo que había hecho".

"Así es para cada uno de nosotros, hermanos y hermanas: en el corazón de la desesperación, de la rebelión, Cristo nos propone su presencia amable aunque nos cueste entender que él está cerca. Sólo la victoria final del Señor nos desvelará el sentido definitivo de nuestras pruebas", añadió el Papa.

"Fijemos nuestra mirada en el Crucificado, con fe y valor, porque de él provienen la vida, el consuelo, las curaciones. Sepamos mirar a Aquel que quiere nuestro bien y sabe enjugar las lágrimas de nuestros ojos; sepamos abandonarnos en sus brazos como un niño en los brazos su madre".

El Papa pidió a los presentes que "sepan reconocer a este Simón de Cirene" en "todo africano y toda persona que sufre y que ayuda a Cristo a llevar su cruz subiendo con Él al Gólgota para resucitar un día con Él".

Se dirigió también al personal sanitario del Centro, y les recordó que les compete a ellos "poner por obra todo aquello que sea legítimo para aliviar el dolor", así como "proteger la vida umana, desde su concepción hasta su muerte natural".

"Para todo hombre, el respeto a la vida es un derecho y al mismo tiempo un deber, porque toda vida es un don de Dios", añadió.

Antes de despedirse de los presentes, el Papa les deseó "que ninguno de vosotros se sienta jamás solo. Toca a cada hombre, creado a imagen de Cristo, hacerse prójimo de quien está cerca de él".

Por Inma Álvarez