domingo, 16 de abril de 2017

Domingo de Pascua 2017





En distintos momentos advierte Jesús que aceptar su doctrina reclama la virtud de la fe por parte de sus discípulos. Lo recuerda de modo especial a sus Apóstoles; a aquellos que escogió para que, siguiéndole más de cerca todos los días, vivieran para difundir su doctrina. Serían responsables de esa tarea, de modo especial, a partir de su Ascensión a los cielos, a partir del momento en que ya no le vería la gente, ni ellos contarían con su presencia física, ni con sus palabras, ni con la fuerza persuasiva de sus milagros. Metidos de lleno en la Pascua –tiempo de alegría porque consideramos la vida gloriosa a la que Dios nos ha destinado–, meditamos en la virtud de la fe, le decimos al Señor como los Apóstoles: auméntanos la fe: concédenos un convencimiento firme, inmutable de tu presencia entre nosotros y, por ello, de tu victoria, por el auxilio que nos has prometido. Que nos apoyemos en tu palabra, Señor, ya que son las tuyas palabras de vida eterna. Así lo declaró Pedro, cabeza de los Apóstoles, cuando bastantes dudaron y se alejaron: ¿A quién iremos? –afirmó, en cambio, el Príncipe de los Apóstoles– Tú tienes palabras de vida eterna. A poco de haber convivido con Jesús, todos comprendían que merecía un asentimiento de fe. Si tuvierais fe... Creed..., les animaba el Señor. Era necesario, sin embargo, afirmar su enseñanza expresamente, recordarla y establecerla como criterio básico de comportamiento. Era fundamental tener muy claro que si podían estar seguros, al declarar su doctrina infalible e inefable, era por ser doctrina de Jesucristo: el Hijo de Dios encarnado. Todos fueron testigos de los mismos milagros y escucharon las mismas palabras, con idéntica autoridad, con el mismo afán de entrega por todos; y, sin embargo, solamente Pedro es capaz de confesar expresamente la fe que Jesús merece: ¿A quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna, delara el Apostol y Jesús confirma. Y lo que es de Dios, es para siempre: el Cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán, nos aseguró. Queremos tener un convencimiento como el que espera Jesús, como ese que echa de menos en los dos Apóstoles que hoy nos presenta san Lucas, desencantados –con motivo, podríamos pensar– porque habían sido testigos de lo que consideraban el fracaso de Cristo: en quien confiaban, había sido finalmente derrotado. Jesús había muerto, como uno más, a pesar de sus muchos milagros anteriores, a pesar de que tantas veces había escapado incólume de unos y de otros, a pesar de aquella majestad que le era connatural y que había admirado a todos. Con su muerte, sin embargo, todo lo anterior quedaba en entredicho y el desencanto bloqueaba a los suyos y hacía felices a sus adversarios. Pero hoy, por el contrario, se nos presenta Jesús glorioso y vivo como nunca. Con una vida definitivamente inmortal. Esa vida humana y para la eternidad, a la que nos llama reclamando nuestra fe: nuestro asentimiento incondicionado interior y exteriormente; es decir, también con nuestra conducta, con obras que manifiesten nuestra adhesión y confianza en Dios. Son las obras y la conducta de aquellos dos, una vez convencidos de la resurrección. A pesar de la hora y del desánimo de un rato antes, vuelven a Jerusalén porque es preciso hacer justicia al Señor y a su doctrina. No hay tiempo que perder. En un momento, han recobrado el ánimo; y la presencia de los otros Apóstoles reunidos, que también sabían ya por la aparición a Pedro de Jesús resucitado, se lo confirma. Con los Doce está María, la madre de Jesús y Madre nuestra, que persevera en oración junto a los discípulos de su Hijo. Ella, que recibió la alabanza de su prima Isabel: bienaventurada tú que has creído..., nos conducirá, si se lo pedimos, a una fe inconmovible para vivir de las verdades que nos ha manifestado Cristo; las únicas que conducen a la intimidad de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo: la vida a la que nos llama Nuestro Padre Dios en Cristo.

viernes, 14 de abril de 2017

Vía Crucis narrado por JESÚS 2017




Este Vía Crusis es narrado por JESÚS; dejando una breve reflexión en cada una de las estaciones (EL TEXTO ES FICCIÓN)

sábado, 8 de abril de 2017

Dios es siempre fiel a su alianza






Dios es siempre fiel a su alianza. Fue fiel con Abraham y con la salvación prometida en su Hijo Jesús. Lo dijo el Papa Francisco en la homilía de este 6 de abril en Casa Santa Martha. El Papa Francisco exhorta a detenerse hoy, por diez minutos y pensar en la propia historia para descubrir la belleza del amor de Dios, aún en las pruebas. Abraham, al centro de la liturgia del día, es la figura en torno a la cual se desarrolla la homilía del Papa. En la Primera Lectura se narra, de hecho, la alianza que Dios hizo con Abraham, llamado “padre” por Jesús y por los fariseos, en el Evangelio de hoy, porque el él quien comenzó a generar a este pueblo que hoy es la Iglesia. Abraham, confía, obedece, cuando es llamado a salir a otra tierra que recibiría como herencia.


sábado, 1 de abril de 2017

Los ídolos nos esclavizan





Estar atentos para no perseguir fantasías y falsos ídolos, sólo Dios nos ama como un padre y nos espera siempre. Lo subrayó el Santo Padre Francisco en su homilía de la Misa matutina este 30 de marzo en Casa Santa Martha. Al comentar la Primera Lectura, tomada del Libro del Éxodo, el Pontífice se refirió al amor de Dios por su pueblo, a pesar de su infidelidad. Mientras, también hoy – dijo el Papa – nos hará bien preguntarnos si nos alejamos del Señor para perseguir a los ídolos y la mundanidad.

sábado, 25 de marzo de 2017

Que el corazón no se endurezca





Escuchar la Palabra de Dios para evitar el riesgo de que el corazón se endurezca. Lo pidió el Santo Padre en su homilía de la Misa de este 23 de marzo en Casa Santa Martha. El Papa Francisco subrayó que cuando nos alejamos de Dios nos volvemos sordos a su Palabra y llegamos a ser católicos infieles e incluso “católicos ateos”. El Papa se inspiró en la Primera Lectura – un pasaje tomado del Libro del Profeta Jeremías – para desarrollar una meditación acerca de la escucha de la Palabra de Dios. “Cuando nosotros no nos detenemos a escuchar la voz del Señor – subrayó el Pontífice – terminamos por alejarnos, nos alejamos de Él, le damos la espalda. Y si no se escucha la voz del Señor, se escuchan otras voces”.

sábado, 18 de marzo de 2017

Ser indiferente nos corrompe





Estemos atentos a no tomar el camino que del pecado llega a la corrupción. Fue la advertencia de este 16 de marzo del Papa Francisco en la Misa en Casa Santa Martha. El Papa se ha basado en el Evangelio del día, tomado de Lucas, en que el Señor cuenta la parábola del rico y del pobre Lázaro para subrayar que también hoy debemos cuidarnos de cerrarnos a nosotros mismos, ignorando a los pobres y a los “sin techo” de nuestra ciudad.

domingo, 12 de marzo de 2017

El Papa Francisco reza el Ángelus en el Vaticano







Como todos los domingos, el Papa Francisco reza el ángelus con miles de peregrinos, desde la ventana de su estudio del Palacio Apostólico del Vaticano. 

Además, tiene una breve homilía sobre el Evangelio de este domingo, y reflexiona sobre varias cuestiones de actualidad.