La ouija ¿es un juego?
Fuente: corazones.org
Autor: P. Jordi Rivero
El "juego" de la ouija consiste en poner las manos sobre una pequeña plataforma que se desplaza lentamente sobre un tablero, movida por alguna fuerza misteriosa. El tablero está inscrito con números y las letras del alfabeto. Los jugadores esperan respuesta a sus preguntas según las letras sobre las que se mueva la plataforma. La "diversión" está en la curiosidad y el misterio de comunicarse con algún espíritu que revela secretos y, cuanto más parezca "funcionar", más la ouija (y el espíritu detrás de ella) atrae y ata, hasta convertirse en una obsesión. Un artículo que nos enviaron (no conocemos su autor pero representa bien la posición de los medios seculares) dice: Mucha gente se ve atraída por la posibilidad de contactar con un ser querido ya muerto, otros sólo por curiosidad y otros para pasar el rato... La verdad es que con el tiempo la ouija está variando el destino del contactante en función de las nuevas creencias. Por ejemplo hay quien la utiliza supuestamente para contactar con seres extraterrestres, seres de otras dimensiones, ángeles, ... En definitiva, parece que el juego del tablero hoy en día nos ofrece numerosas posibilidades. Orígenes Ya Pitágoras (540 a.C.) usaba un artefacto parecido cuando se reunía en "círculos" en los que "una tabla mística que se movía con ruedas" hacia signos que el filósofo y uno de sus estudiantes interpretaban a la audiencia como revelaciones del mundo invisible. En la China, antes del nacimiento de Confusio, se usaba algo similar, lo que parecía ser una forma "no peligrosa" de comunicarse con los espíritus de los muertos. El mundo del ocultismo abrazó con entusiasmo a la ouija. En 1853, en Francia, el "espiritualista" M. Planchette, diseñó una ouija similar a la que hoy día es popular. Elija J. Nond, en USA, le hizo variaciones; William Fuld le compró los derechos y un año después la patentizó. Finalmente, en 1966, "Parker Brothers" compró los derechos sobre el juego de la ouija y ha sido desde entonces su fabricante. Sin embargo la ouija, en diferentes versiones, se ha popularizado tanto que se puede obtener por infinidad de medios. "Parker Brothers" y otros, para aumentar el mercado, han querido enterrar la relación de la ouija con el ocultismo. A estos señores lo que les interesa es popularizar el juego para hacer dinero. Prefieren decir que los jugadores buscan su "yo" subconsciente para obtener respuestas. Según esta versión, la ouija trae a nuestra conciencia lo que está oculto en nuestro subconsciente. Como una llave para acceder a nuestro conocimiento interior. Pero eso es pura ficción para cubrir una realidad más oscura. Cuando el hombre se abre a buscar respuestas más allá de lo que se puede llegar por el uso de la razón (estudio, lógica), entra en el campo de lo sobrenatural en el que sólo hay dos caminos: Dios y el demonio. El mismo artículo arriba mencionado delata la verdad sobre este nefasto juego: "En definitiva (la ouija) es una manera más de intentar acercarnos al mundo de lo oculto, en busca de información de aquello que por el momento no podremos demostrar". Ahora existe una nueva versión de la ouija para el siglo XXI: un juego para ordenadores (computadoras). Es más sofisticado que el tablero pero su importe espiritual es el mismo. Importe espiritual Ciertamente nadie que conozca y ame a Dios busca su dirección por medio de la ouija. Dios se da a conocer (se revela), no por medio de juegos, sino a través de Su Hijo, Jesucristo. Él nos lo enseña todo en la revelación que confió a Su iglesia. Quien desea buscar la verdad va a las Sagradas Escrituras y a las enseñanzas de la Iglesia. Entonces, con el corazón abierto al Espíritu Santo sabremos cómo aplicar las enseñanzas a la vida diaria. No se puede justificar el uso de la ouija con el pretexto de entretenerse y curiosear lo oculto. La verdad es que al jugar con la ouija se hace contacto con el demonio cuyo objetivo es llevarnos el infierno. El Primer Mandamiento prohíbe apelar a otro espíritu fuera de Dios. El rey Saúl recurrió a una mujer de Endor para conjurar el espíritu del difunto profeta Samuel y fue castigado por Dios (1 Sam 28: 8-17). Se trata del pecado de adivinación: querer "desvelar" el porvenir recurriendo a espíritus (que en realidad son demonios). La ouija nos atrae por la curiosidad y por la soberbia. En un artículo favorable a la ouija leemos: (La ouija) nos conquista haciéndonos creer que somos seres fabulosos, reencarnaciones de personajes famosos, ... De modo que se hace casi irresistible volver a conectar para recabar más información. El mismo artículo descarta todo peligro justificando que podemos mantener el control de la situación: Así que mientras no te olvides que eres tú quien debe llevar la voz cantante se supone que no pasará nada. ¿Se supone que no pasará nada? Es notable la semejanza entre esta mentalidad moderna y la tentación de la serpiente en el paraíso: Replicó la serpiente a la mujer: «De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.» -Génesis 3:4-5 El demonio, sigue ofreciéndonos los consejos que le dieron tan buen resultado con nuestros primeros padres: "serán como dioses.... no pasará nada malo". Entonces ridiculiza a quién vea el peligro detrás de sus "juegos". ¿Cómo puede funcionar la ouija? El demonio, siendo mucho más inteligente que nosotros, tiene conocimientos que nos parecen maravillosos y que los utiliza para atraparnos y engañarnos. Puede además imitar voces y apariencias de personas que han muerto. No debemos buscar conocer sino lo que Dios nos quiera revelar, ya sea por medio del uso natural de la razón sometida a Dios o por su revelación. Hay que advertir que, aunque se use la ouija por curiosidad, se está abriendo camino para el demonio y no es de extrañar que la persona quede espiritualmente afectada. Los resultados pueden ser, por ejemplo, dificultades posteriores en la oración, fantasías, obsesiones y otras opresiones mentales. Puede ocurrir que la persona se envicie con la ouija. En ese caso la opresión del demonio sobre esa pobre alma se hace mayor. Se entra en lo oculto hasta convertirse en una fascinación. ¿Qué hacer? No se deje influenciar por los que dicen que es sólo un juego inofensivo. Una persona que cree en Dios tiene en Él su guía y no se abre al vacío para buscar respuestas. Como sacerdote he conocido a muchas personas oprimidas por ese "juego". Pero, ¿no rezan los católicos a los santos? Esto es muy diferente. A los santos no los invocamos jamás en forma de oráculo. Nos conformamos con pedirles que recen por nosotros y que nos ayuden en nuestro peregrinar. Les pedimos que nos ayuden a vivir lo que Dios nos manda, no a buscar otro camino. Solo Dios es fuente de verdad. Cuide de que la ouija no entre en su hogar.
Cátedra de Pedro, Francisco Oremos por la Iglesia y S. S. Francisco para que el Espíritu Santo los guíe.
domingo, 11 de mayo de 2008
domingo, 27 de abril de 2008
Siempre queda espacio
Para pensar y reflexionar
Un profesor de ética, lleva a su clase varios objetos y los coloca en su escritorio. Cuando da comienzo a la clase toma un frasco grande y vacío de mayonesa y procede a llenarlo con unas cuantas piedras de regular tamaño.
Entonces pregunta a sus estudiantes si el frasco está lleno
Todos dicen que sí
Entonces el profesor toma una bolsita de municiones medianas y la vacía en el frasco y agitando poco a poco las municiones van llenando los espacios vacíos entre las piedras.
De nuevo pregunta si el frasco está lleno.
Todos respondieron, riéndose, que ahora sí
El Profesor toma ahora una bolsita de arena y la va vaciando en el frasco mientras sacude un poco.
La arena termina de llenar los espacios vacíos.
"Ahora bien - dice el profe: -quiero que reconozcan y entiendan que esto es como sus vidas.
Las piedras grandes son las cosas importantes (sus familias, sus socios, su salud, sus hijos), cosas que cuando todo lo demás se pierde todavía llenarán sus vidas.
Las municiones representan cosas que cuentan algo menos, como su trabajo, su casa, su automóvil.
Y la arena sería todo lo demás, las cosas insignificantes en sus vidas.""Si ustedes llenan el frasco primero con la arena, no habrá espacio para las piedras y las municiones.
Lo mismo ocurre con vuestras vidas.
Si pierden su tiempo y energía en nimiedades nunca quedará espacio para las cosas que realmente deben importarles.
Ocúpense primero de las piedras y municiones, lo que más importa.Establezcan prioridades, el resto será pura arena."
Un profesor de ética, lleva a su clase varios objetos y los coloca en su escritorio. Cuando da comienzo a la clase toma un frasco grande y vacío de mayonesa y procede a llenarlo con unas cuantas piedras de regular tamaño.
Entonces pregunta a sus estudiantes si el frasco está lleno
Todos dicen que sí
Entonces el profesor toma una bolsita de municiones medianas y la vacía en el frasco y agitando poco a poco las municiones van llenando los espacios vacíos entre las piedras.
De nuevo pregunta si el frasco está lleno.
Todos respondieron, riéndose, que ahora sí
El Profesor toma ahora una bolsita de arena y la va vaciando en el frasco mientras sacude un poco.
La arena termina de llenar los espacios vacíos.
"Ahora bien - dice el profe: -quiero que reconozcan y entiendan que esto es como sus vidas.
Las piedras grandes son las cosas importantes (sus familias, sus socios, su salud, sus hijos), cosas que cuando todo lo demás se pierde todavía llenarán sus vidas.
Las municiones representan cosas que cuentan algo menos, como su trabajo, su casa, su automóvil.
Y la arena sería todo lo demás, las cosas insignificantes en sus vidas.""Si ustedes llenan el frasco primero con la arena, no habrá espacio para las piedras y las municiones.
Lo mismo ocurre con vuestras vidas.
Si pierden su tiempo y energía en nimiedades nunca quedará espacio para las cosas que realmente deben importarles.
Ocúpense primero de las piedras y municiones, lo que más importa.Establezcan prioridades, el resto será pura arena."
martes, 15 de abril de 2008
Oración del Viernes Santo: El diálogo judeocristiano necesita sensibilidad
Para respetar las creencias del otro, aclara el cardenal Walter Kasper
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 10 abril 2008 (ZENIT.org).-
La nueva formulación de la oración del Viernes Santo por los judíos, redactada para las comunidades que siguen el Misal Romano precedente al Concilio Vaticano II, es oportuna, pues ha ofrecido «importantes mejorías al texto original»; ahora bien, toca cuestiones muy sensibles para el pueblo judío y es necesaria una gran sensibilidad, reconoce el cardenal Walter Kasper.
El presidente de la Comisión Pontificia para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo ha publicado este jueves en el diario vaticano «L'Osservatore Romano» un artículo, en el que responde con afecto a las reacciones, en muchas ocasiones críticas, de exponentes judíos ante la publicación de la oración.
Se trata de reacciones, afirma, sobre todo de carácter «emocional». «Ahora bien, no hay que descartarlas precipitadamente por considerar que estén causadas por la hipersensibilidad. Incluso entre amigos judíos que desde décadas están involucrados en un intenso diálogo con cristianos, la memoria colectiva de catequesis y conversiones forzadas sigue estando viva».
«Muchos judíos consideran la misión hacia los judíos como una amenaza para su existencia; en ocasiones, se habla incluso de una Shoá con otros medios. Es necesario, por tanto, tener una gran sensibilidad en la relación judeocristiana», afirma.
Según el purpurado, «la oración del Viernes Santo por los judíos tiene una larga historia. La nueva fórmula de la oración para la forma extraordinaria del Rito Romano (misal de 1962) redactada por el Papa Benedicto XVI ha sido oportuna, pues algunas formulaciones eran consideradas ofensivas por parte judía e hirientes por parte de varios católicos».
La nueva formulación, que sólo utilizarán las comunidades ligadas a la celebración eucarística según el Misal de 1962, «habla de Jesús como el Cristo y la salvación de todos los hombres, por tanto, también de los judíos», aclara el cardenal.
«Muchos han interpretado esta afirmación como nueva y no amigable en relación con los judíos. Pero se fundamenta en el conjunto del Nuevo Testamento (Cf. 1 Timoteo, 2, 4) e indica la diferencia fundamental, conocida por todos, que subsiste entre cristianos y judíos».
«En el pasado, la fe en Cristo, que diferencia a los cristianos de los judíos, se transformó con frecuencia en un "lenguaje de desprecio" (Jules Isaac), con todas las graves consecuencias que de esto se derivan. Si hoy nos comprometemos por un respeto recíproco, éste sólo puede fundamentarse en el hecho de que reconocemos recíprocamente nuestra diversidad», considera.
«Por este motivo, no nos esperamos que los judíos concuerden en el contenido cristológico de la oración del Viernes Santo, sino que respeten el que nosotros recemos como cristianos, según nuestra fe, así como también nosotros respetamos su manera de rezar. En esta perspectiva, ambas partes deben aprender», señala.
«La incomprensión ante la reformulación de la oración del Viernes Santo --según el purpurado alemán-- es una señal de cuán grande es todavía la tarea en el diálogo judeocristiano. Las reacciones irritadas que han surgido deberían, por tanto, ser una ocasión para aclarar y profundizar los fundamentos y los objetivos del diálogo judeocristiano».
«Si de esta manera pudiera encaminarse una profundización en el diálogo, la tensión surgida traería al final un resultado positivo. Siempre hay que ser conscientes de que el diálogo entre judíos y cristianos seguirá siendo, por su naturaleza, difícil y frágil y que exige, en gran medida, sensibilidad por ambas partes», concluye.
Por Jesús Colina
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 10 abril 2008 (ZENIT.org).-
La nueva formulación de la oración del Viernes Santo por los judíos, redactada para las comunidades que siguen el Misal Romano precedente al Concilio Vaticano II, es oportuna, pues ha ofrecido «importantes mejorías al texto original»; ahora bien, toca cuestiones muy sensibles para el pueblo judío y es necesaria una gran sensibilidad, reconoce el cardenal Walter Kasper.
El presidente de la Comisión Pontificia para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo ha publicado este jueves en el diario vaticano «L'Osservatore Romano» un artículo, en el que responde con afecto a las reacciones, en muchas ocasiones críticas, de exponentes judíos ante la publicación de la oración.
Se trata de reacciones, afirma, sobre todo de carácter «emocional». «Ahora bien, no hay que descartarlas precipitadamente por considerar que estén causadas por la hipersensibilidad. Incluso entre amigos judíos que desde décadas están involucrados en un intenso diálogo con cristianos, la memoria colectiva de catequesis y conversiones forzadas sigue estando viva».
«Muchos judíos consideran la misión hacia los judíos como una amenaza para su existencia; en ocasiones, se habla incluso de una Shoá con otros medios. Es necesario, por tanto, tener una gran sensibilidad en la relación judeocristiana», afirma.
Según el purpurado, «la oración del Viernes Santo por los judíos tiene una larga historia. La nueva fórmula de la oración para la forma extraordinaria del Rito Romano (misal de 1962) redactada por el Papa Benedicto XVI ha sido oportuna, pues algunas formulaciones eran consideradas ofensivas por parte judía e hirientes por parte de varios católicos».
La nueva formulación, que sólo utilizarán las comunidades ligadas a la celebración eucarística según el Misal de 1962, «habla de Jesús como el Cristo y la salvación de todos los hombres, por tanto, también de los judíos», aclara el cardenal.
«Muchos han interpretado esta afirmación como nueva y no amigable en relación con los judíos. Pero se fundamenta en el conjunto del Nuevo Testamento (Cf. 1 Timoteo, 2, 4) e indica la diferencia fundamental, conocida por todos, que subsiste entre cristianos y judíos».
«En el pasado, la fe en Cristo, que diferencia a los cristianos de los judíos, se transformó con frecuencia en un "lenguaje de desprecio" (Jules Isaac), con todas las graves consecuencias que de esto se derivan. Si hoy nos comprometemos por un respeto recíproco, éste sólo puede fundamentarse en el hecho de que reconocemos recíprocamente nuestra diversidad», considera.
«Por este motivo, no nos esperamos que los judíos concuerden en el contenido cristológico de la oración del Viernes Santo, sino que respeten el que nosotros recemos como cristianos, según nuestra fe, así como también nosotros respetamos su manera de rezar. En esta perspectiva, ambas partes deben aprender», señala.
«La incomprensión ante la reformulación de la oración del Viernes Santo --según el purpurado alemán-- es una señal de cuán grande es todavía la tarea en el diálogo judeocristiano. Las reacciones irritadas que han surgido deberían, por tanto, ser una ocasión para aclarar y profundizar los fundamentos y los objetivos del diálogo judeocristiano».
«Si de esta manera pudiera encaminarse una profundización en el diálogo, la tensión surgida traería al final un resultado positivo. Siempre hay que ser conscientes de que el diálogo entre judíos y cristianos seguirá siendo, por su naturaleza, difícil y frágil y que exige, en gran medida, sensibilidad por ambas partes», concluye.
Por Jesús Colina
martes, 8 de abril de 2008
El perdón
El perdón
Es la paz que se aprende a sentir cuando, golpeados o heridos, renunciamos al derecho de enojarnos; Es para nosotros y no para el autor del insulto;Se refiere a nuestra cura y no a la persona que nos hizo sufrir;Ayuda a tener el mando en tus sentimientos. Mejora tu salud física y mental. Es una opción. ¡Todos podemos aprender a perdonar!Es olvidarse que algo doloroso pasó; Es disculpar un mal comportamiento; No necesita ser una experiencia religiosa o sobrenatural; No es negar o minimizar el sufrimiento;No significa reconciliarse con el autor de la ofensa; Es recuperar nuestro poder; Perdonar Es simplemente elegir ignorar, sin sufrir...
Autor desconocido
Es la paz que se aprende a sentir cuando, golpeados o heridos, renunciamos al derecho de enojarnos; Es para nosotros y no para el autor del insulto;Se refiere a nuestra cura y no a la persona que nos hizo sufrir;Ayuda a tener el mando en tus sentimientos. Mejora tu salud física y mental. Es una opción. ¡Todos podemos aprender a perdonar!Es olvidarse que algo doloroso pasó; Es disculpar un mal comportamiento; No necesita ser una experiencia religiosa o sobrenatural; No es negar o minimizar el sufrimiento;No significa reconciliarse con el autor de la ofensa; Es recuperar nuestro poder; Perdonar Es simplemente elegir ignorar, sin sufrir...
Autor desconocido
jueves, 27 de marzo de 2008
Meditación de Chiara Lubich sobre el Viernes Santo: la heroica lección de amor
Meditación de Chiara Lubich sobre el Viernes Santo: la heroica lección de amor
Fuente: Zenit.org
Autor: .
Publicamos la meditación que escribió Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, para los lectores de Zenit con motivo del Viernes Santo del año 2000, jubileo de la encarnación de Jesús
Tres horas en la cruz, desde la cual perdona a los verdugos, abre el Paraíso al ladrón, nos da a su Madre y, finalmente, su Cuerpo y su Sangre después de habérnoslos dado místicamente, en la Eucaristía.
Le quedaba la divinidad.Su unión con el Padre, la dulcísima e inefable unión con Él, que lo había hecho tan potente en la tierra, como Hijo de Dios, y aún en la cruz mostraba su realeza, este sentimiento de la presencia de Dios, debía ir desapareciendo en el fondo de su alma, hasta no sentirlo más; separarlo de algún modo de Aquel del que dijo que era una sola cosa con Él: "El Padre y yo somos una sola cosa" (Jn 10, 30).
En Él, el amor estaba anulado, la luz apagada; la sabiduría callaba.Se hacía nada, entonces, para hacernos partícipes del Todo; gusano de la tierra (Salmo 22, 7), para hacernos hijos de Dios. Estábamos separados del Padre.
Era necesario que el Hijo, en el que todos nos encontrábamos, probara la separación del Padre. Tenía que experimentar el abandono de Dios para que nosotros nunca más nos sintiéramos abandonados. Él había enseñado que nadie tiene mayor caridad de quien da la vida por los amigos. Él, la Vida, daba todo de sí.
Era el punto culminante, la expresión más bella del amor.Su rostro está detrás de todos los aspectos dolorosos de la vida; cada uno de ellos es Él.Sí, porque Jesús que grita el abandono es la figura del mudo: ya no sabe hablar.
Es la figura del ciego: no ve; del sordo: no oye.Es el cansado que se queja.Roza la desesperación.Es el hambriento de unión con Dios
.Es la figura del desilusionado, del traicionado, parece haber fracasado.Es miedoso, tímido, desorientado.Jesús abandonado es la tiniebla, la melancolía, el contraste, la figura de todo lo que es raro, indefinible, que parece monstruoso, porque es un Dios que pide ayuda.
Es el solitario, el desamparado. Parece inútil, un descartado, trastornado. Lo podemos ver en cada hermano que sufre. Acercándonos a los que se parecen a Él, podemos hablarles de Jesús abandonado.
A los que se descubren semejantes a Él y aceptan compartir su suerte, Él se convierte, para el mudo, la palabra; para quien no sabe, la respuesta; para el ciego, la luz; para el sordo, la voz; para el cansado, el descanso; para el desesperado, la esperanza; para el separado, la unidad; para el inquieto, la paz.
Con Él, las personas se transforman y lo absurdo del dolor adquiere sentido.Él había gritado el por qué, al que nadie había dado respuesta, para que tuviéramos la respuesta a cada porqué.El problema de la vida humana es el dolor.
Cualquier tipo de dolor, por más terrible que sea, sabemos que Jesús lo ha hecho suyo y transforma, por una alquimia divina, el dolor en amor.
Por experiencia puedo decir que apenas nos alegramos de un dolor, para ser como Él y luego seguimos amando haciendo la voluntad de Dios, el dolor, si es espiritual desaparece, y si es físico se convierte en yugo suave.
Nuestro amor puro en contacto con el dolor, lo transforma en amor; en cierto modo lo diviniza, casi continuando en nosotros --si así podemos decir-- la divinización que Jesús hizo del dolor.
Y después de cada encuentro con Jesús abandonado, amado, encuentro a Dios de un modo nuevo, más cara a cara, más evidente, en una unidad más plena.La luz y la alegría vuelven y, con la alegría, la paz que es fruto del Espíritu.
La luz, la alegría, la paz que nacen del dolor amado impactan y conquistan a las personas más difíciles. Clavados en la cruz se es madre y padre de almas. La máxima fecundidad es el efecto.
Como escribe Olivier Clément «el abismo, que por un instante abrió aquel grito, se ve colmado por el gran soplo de la resurrección».
Se anula cualquier tipo de desunión, la separación y las rupturas son sanadas, resplandece la fraternidad universal, da lugar a milagros de resurrección, nace una nueva primavera en la Iglesia y en la humanidad
Fuente: Zenit.org
Autor: .
Publicamos la meditación que escribió Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, para los lectores de Zenit con motivo del Viernes Santo del año 2000, jubileo de la encarnación de Jesús
.* * *
Lo había dado todo: una vida al lado de María, en medio de las incomodidades y en la obediencia. Tres años de predicación revelando la Verdad, dando testimonio del Padre, prometiendo el Espíritu Santo y haciendo toda clase de milagros de amor.Tres horas en la cruz, desde la cual perdona a los verdugos, abre el Paraíso al ladrón, nos da a su Madre y, finalmente, su Cuerpo y su Sangre después de habérnoslos dado místicamente, en la Eucaristía.
Le quedaba la divinidad.Su unión con el Padre, la dulcísima e inefable unión con Él, que lo había hecho tan potente en la tierra, como Hijo de Dios, y aún en la cruz mostraba su realeza, este sentimiento de la presencia de Dios, debía ir desapareciendo en el fondo de su alma, hasta no sentirlo más; separarlo de algún modo de Aquel del que dijo que era una sola cosa con Él: "El Padre y yo somos una sola cosa" (Jn 10, 30).
En Él, el amor estaba anulado, la luz apagada; la sabiduría callaba.Se hacía nada, entonces, para hacernos partícipes del Todo; gusano de la tierra (Salmo 22, 7), para hacernos hijos de Dios. Estábamos separados del Padre.
Era necesario que el Hijo, en el que todos nos encontrábamos, probara la separación del Padre. Tenía que experimentar el abandono de Dios para que nosotros nunca más nos sintiéramos abandonados. Él había enseñado que nadie tiene mayor caridad de quien da la vida por los amigos. Él, la Vida, daba todo de sí.
Era el punto culminante, la expresión más bella del amor.Su rostro está detrás de todos los aspectos dolorosos de la vida; cada uno de ellos es Él.Sí, porque Jesús que grita el abandono es la figura del mudo: ya no sabe hablar.
Es la figura del ciego: no ve; del sordo: no oye.Es el cansado que se queja.Roza la desesperación.Es el hambriento de unión con Dios
.Es la figura del desilusionado, del traicionado, parece haber fracasado.Es miedoso, tímido, desorientado.Jesús abandonado es la tiniebla, la melancolía, el contraste, la figura de todo lo que es raro, indefinible, que parece monstruoso, porque es un Dios que pide ayuda.
Es el solitario, el desamparado. Parece inútil, un descartado, trastornado. Lo podemos ver en cada hermano que sufre. Acercándonos a los que se parecen a Él, podemos hablarles de Jesús abandonado.
A los que se descubren semejantes a Él y aceptan compartir su suerte, Él se convierte, para el mudo, la palabra; para quien no sabe, la respuesta; para el ciego, la luz; para el sordo, la voz; para el cansado, el descanso; para el desesperado, la esperanza; para el separado, la unidad; para el inquieto, la paz.
Con Él, las personas se transforman y lo absurdo del dolor adquiere sentido.Él había gritado el por qué, al que nadie había dado respuesta, para que tuviéramos la respuesta a cada porqué.El problema de la vida humana es el dolor.
Cualquier tipo de dolor, por más terrible que sea, sabemos que Jesús lo ha hecho suyo y transforma, por una alquimia divina, el dolor en amor.
Por experiencia puedo decir que apenas nos alegramos de un dolor, para ser como Él y luego seguimos amando haciendo la voluntad de Dios, el dolor, si es espiritual desaparece, y si es físico se convierte en yugo suave.
Nuestro amor puro en contacto con el dolor, lo transforma en amor; en cierto modo lo diviniza, casi continuando en nosotros --si así podemos decir-- la divinización que Jesús hizo del dolor.
Y después de cada encuentro con Jesús abandonado, amado, encuentro a Dios de un modo nuevo, más cara a cara, más evidente, en una unidad más plena.La luz y la alegría vuelven y, con la alegría, la paz que es fruto del Espíritu.
La luz, la alegría, la paz que nacen del dolor amado impactan y conquistan a las personas más difíciles. Clavados en la cruz se es madre y padre de almas. La máxima fecundidad es el efecto.
Como escribe Olivier Clément «el abismo, que por un instante abrió aquel grito, se ve colmado por el gran soplo de la resurrección».
Se anula cualquier tipo de desunión, la separación y las rupturas son sanadas, resplandece la fraternidad universal, da lugar a milagros de resurrección, nace una nueva primavera en la Iglesia y en la humanidad
domingo, 16 de marzo de 2008
La hormiguita y el lirio
Había una vez una hormiguita. Esta hormiguita era como toda buena hormiga, trabajadora y servicial.
Se la pasaba acarreando hojitas de día y de noche: casi no tenía tiempo para descansar.
Y así transcurría su vida, trabajando y trabajando. Un día fue a buscar comida a un estanque que estaba un poco lejos de su casa, y para su sorpresa al llegar al estanque vio como un botón de lirio se abría y de él surgía una hermosa y delicada florcita.
Se acercó: - ¿Hola, sabes? ¿Eres muy bonito... que eres?
Y la florcita contestó: - Soy un lirio. Gracias, sabes eres muy simpático, que eres?
- Soy una hormiga, gracias también.
Y así la hormiguita y el lirio siguieron conversando todo el día, haciendo grandes amigos. Cuando iba anochecer la hormiga regreso a su casa, no sin antes prometer al lirio que volvería al día siguiente mientras iba caminando a su casa, la hormiga descubrió que admiraba a su amigo, que lo quería muchísimo y se dijo:
"Mañana le diré que me encanta su forma de ser"
Y el lirio al quedarse solo se dijo: " Me gusta la amistad de la hormiga, mañana cuando venga se lo diré"
Pero al día siguiente la hormiguita se dio cuenta de que no había trabajado nada el día anterior. Así que decidió quedarse a trabajar y se dijo: "Mañana iré con el lirio ; hoy no puedo, estoy demasiado ocupado, mañana y le diré además, que lo extraño "
Al día siguiente amaneció lloviendo y la hormiga no pudo salir de su casa y de dijo
- Que mala suerte hoy tampoco veré al lirio.
Bueno no importa mañana le diré todo lo especial que es para mí"
Y al tercer día la hormiguita se despertó muy temprano y se fue al estanque, pero al llegar encontró al lirio en el suelo, ya sin vida.
La lluvia y el viento habían destrozado su tallo. Entonces la hormiga pensó, que tonta fui, desperdicie demasiado tiempo, mi amigo se fue sin saber cuanto lo quería, en verdad me arrepiento.
Y así fue como ambos nunca supieron lo importantes que eran. No esperes el mañana para soñar, y por ningún motivo dejes de decirle a una persona que la amas.
Autor desconocido
Se la pasaba acarreando hojitas de día y de noche: casi no tenía tiempo para descansar.
Y así transcurría su vida, trabajando y trabajando. Un día fue a buscar comida a un estanque que estaba un poco lejos de su casa, y para su sorpresa al llegar al estanque vio como un botón de lirio se abría y de él surgía una hermosa y delicada florcita.
Se acercó: - ¿Hola, sabes? ¿Eres muy bonito... que eres?
Y la florcita contestó: - Soy un lirio. Gracias, sabes eres muy simpático, que eres?
- Soy una hormiga, gracias también.
Y así la hormiguita y el lirio siguieron conversando todo el día, haciendo grandes amigos. Cuando iba anochecer la hormiga regreso a su casa, no sin antes prometer al lirio que volvería al día siguiente mientras iba caminando a su casa, la hormiga descubrió que admiraba a su amigo, que lo quería muchísimo y se dijo:
"Mañana le diré que me encanta su forma de ser"
Y el lirio al quedarse solo se dijo: " Me gusta la amistad de la hormiga, mañana cuando venga se lo diré"
Pero al día siguiente la hormiguita se dio cuenta de que no había trabajado nada el día anterior. Así que decidió quedarse a trabajar y se dijo: "Mañana iré con el lirio ; hoy no puedo, estoy demasiado ocupado, mañana y le diré además, que lo extraño "
Al día siguiente amaneció lloviendo y la hormiga no pudo salir de su casa y de dijo
- Que mala suerte hoy tampoco veré al lirio.
Bueno no importa mañana le diré todo lo especial que es para mí"
Y al tercer día la hormiguita se despertó muy temprano y se fue al estanque, pero al llegar encontró al lirio en el suelo, ya sin vida.
La lluvia y el viento habían destrozado su tallo. Entonces la hormiga pensó, que tonta fui, desperdicie demasiado tiempo, mi amigo se fue sin saber cuanto lo quería, en verdad me arrepiento.
Y así fue como ambos nunca supieron lo importantes que eran. No esperes el mañana para soñar, y por ningún motivo dejes de decirle a una persona que la amas.
Autor desconocido
martes, 4 de marzo de 2008
Sólo Dios puede colmar la sed espiritual del hombre, advierte el Papa
En su visita a una parroquia romana y en el Ángelus dominical en el Vaticano
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 24 febrero 2008 (ZENIT.org).-
Igual que existe una sed física de agua indispensable para vivir en la tierra, «existe también en el hombre una sed espiritual que sólo Dios puede colmar», advierte Benedicto XVI.
El Evangelio de este domingo, sobre el diálogo de Jesús con la samaritana en el pozo de Sicar, permitió al Papa mostrar el efecto de la palabra de Dios, aprovechando la visita que hizo a la parroquia romana de Santa María Liberadora en Monte Testaccio y el posterior rezo del Ángelus en la plaza de San Pedro, en el Vaticano.
El centenario de la consagración de la actual iglesia -encomendada a los salesianos, recibió la visita de Pablo VI en 1966 y Juan Pablo II en 1979- fue el marco de la Eucaristía que presidió en ella Benedicto XVI, acogido calurosamente por una comunidad joven y vital.
«En el diálogo entre Jesús y la samaritana vemos trazado el itinerario espiritual de cada uno de nosotros», dijo el Papa en su homilía.
La sed espiritual que existe en el hombre, «que sólo Dios puede colmar», «se trasluce claramente» en aquel diálogo, en el que Jesús pide a la samaritana: «Dame de beber», una petición con la que «en realidad [Él] pone en marcha en su interlocutora un camino interior que hace brotar en ella el deseo de algo más profundo», desgranó el Santo Padre.
En efecto, en cierto momento «es la propia mujer la que le pide agua a Jesús --siguió--, manifestando que en toda persona existe una necesidad innata de Dios y de la salvación que sólo Él puede brindar».
Se trata de «una sed de infinito que sólo se puede saciar con el agua que Jesús ofrece, el agua viva del Espíritu», recalcó.
E igual que ocurrió con la samaritana, «Jesús quiere llevarnos a profesar nuestra fe en Él con fuerza, para que podamos nosotros después anunciar y testimoniar a nuestros hermanos la alegría del encuentro con Él y las maravillas que su amor realiza en nuestra existencia» --recordó el Santo Padre--, porque «la fe nace del encuentro con Jesús, reconocido y acogido» como el Salvador.
Momentos después, en el rezo del Ángelus, de regreso al Vaticano, el Papa exhortó a los fieles y peregrinos: «Abramos también nosotros el corazón a la escucha confiada de la palabra de Dios para encontrar, como la samaritana, a Jesús que nos revela su amor y nos dice: el Mesías, tu salvador, "soy yo, el que te está hablando"(Jn 4,26)».
Cuando Jesús manifiesta su sed, ésta «es una puerta de entrada al misterio de Dios», quien «tiene sed de nuestra fe y de nuestro amor», quien «como un padre bueno y misericordioso desea para nosotros todo el bien posible, y este bien es Él mismo», observó Benedicto XVI.
E indicó en la mujer de Samaría el ejemplo de «insatisfacción existencial de quien no ha encontrado lo que busca».
De hecho, antes de despedirse de la parroquia en Monte Testaccio, en un breve encuentro festivo con los fieles -en el salón de actos parroquial--, el Papa volvió, espontáneamente, al tema de la samaritana, «una representación del hombre moderno, de la vida moderna».
«Ha tenido cinco maridos; ahora vive con otro. Se ve que hace amplio uso de su libertad y sin embargo no es más libre, sino que está más vacía», constató.
Pero es «conmovedor --reconoció-- que en esta mujer, en el momento en que Cristo le habla, se ve en lo profundo de su corazón que hay un interrogante: ¿Existe Dios?».
E insistió en el salto evangelizador que sigue al encuentro con Cristo. «Dando la fe también nosotros crecemos en la fe --aclaró-- y podemos entender y vivir que esta fe es el agua que necesitamos para vivir».
Además hizo hincapié en que «a partir del encuentro con Cristo, nace la alegría»; por eso «la verdadera santidad es alegre».
Y admitió que le había impresionado, del saludo que le dirigió el párroco don Manfredo Leone -en el inicio de la Eucaristía--, su afirmación: «Tenemos más futuro que pasado». «Esto es la verdad de nuestra Iglesia, que siempre tiene más futuro que pasado, y por eso con valor seguimos adelante», afirmó el Papa.
Una misión parroquial es el proyecto inmediato de Santa María Liberadora para reevangelizar el Testaccio, pero también, como dijo su párroco a Benedicto XVI, «seguir haciendo de la parroquia una familia de familias».
En el horizonte de la comunidad siempre está «el anuncio de que Jesús es el Señor», prestando «especial atención a las familias y a los jóvenes, en fidelidad al carisma de san Juan Bosco». «Gran ayuda para ello -admitió don Manfredo Leone- es la carta del Papa sobre la educación», difundida ampliamente este último mes.
De hecho, el sábado, en la Plaza de San Pedro, Benedicto XVI hizo entrega de esta «Carta sobre la tarea urgente de la educación» a la diócesis de Roma, representada en más de cincuenta mil fieles.
Por Marta Lago
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 24 febrero 2008 (ZENIT.org).-
Igual que existe una sed física de agua indispensable para vivir en la tierra, «existe también en el hombre una sed espiritual que sólo Dios puede colmar», advierte Benedicto XVI.
El Evangelio de este domingo, sobre el diálogo de Jesús con la samaritana en el pozo de Sicar, permitió al Papa mostrar el efecto de la palabra de Dios, aprovechando la visita que hizo a la parroquia romana de Santa María Liberadora en Monte Testaccio y el posterior rezo del Ángelus en la plaza de San Pedro, en el Vaticano.
El centenario de la consagración de la actual iglesia -encomendada a los salesianos, recibió la visita de Pablo VI en 1966 y Juan Pablo II en 1979- fue el marco de la Eucaristía que presidió en ella Benedicto XVI, acogido calurosamente por una comunidad joven y vital.
«En el diálogo entre Jesús y la samaritana vemos trazado el itinerario espiritual de cada uno de nosotros», dijo el Papa en su homilía.
La sed espiritual que existe en el hombre, «que sólo Dios puede colmar», «se trasluce claramente» en aquel diálogo, en el que Jesús pide a la samaritana: «Dame de beber», una petición con la que «en realidad [Él] pone en marcha en su interlocutora un camino interior que hace brotar en ella el deseo de algo más profundo», desgranó el Santo Padre.
En efecto, en cierto momento «es la propia mujer la que le pide agua a Jesús --siguió--, manifestando que en toda persona existe una necesidad innata de Dios y de la salvación que sólo Él puede brindar».
Se trata de «una sed de infinito que sólo se puede saciar con el agua que Jesús ofrece, el agua viva del Espíritu», recalcó.
E igual que ocurrió con la samaritana, «Jesús quiere llevarnos a profesar nuestra fe en Él con fuerza, para que podamos nosotros después anunciar y testimoniar a nuestros hermanos la alegría del encuentro con Él y las maravillas que su amor realiza en nuestra existencia» --recordó el Santo Padre--, porque «la fe nace del encuentro con Jesús, reconocido y acogido» como el Salvador.
Momentos después, en el rezo del Ángelus, de regreso al Vaticano, el Papa exhortó a los fieles y peregrinos: «Abramos también nosotros el corazón a la escucha confiada de la palabra de Dios para encontrar, como la samaritana, a Jesús que nos revela su amor y nos dice: el Mesías, tu salvador, "soy yo, el que te está hablando"(Jn 4,26)».
Cuando Jesús manifiesta su sed, ésta «es una puerta de entrada al misterio de Dios», quien «tiene sed de nuestra fe y de nuestro amor», quien «como un padre bueno y misericordioso desea para nosotros todo el bien posible, y este bien es Él mismo», observó Benedicto XVI.
E indicó en la mujer de Samaría el ejemplo de «insatisfacción existencial de quien no ha encontrado lo que busca».
De hecho, antes de despedirse de la parroquia en Monte Testaccio, en un breve encuentro festivo con los fieles -en el salón de actos parroquial--, el Papa volvió, espontáneamente, al tema de la samaritana, «una representación del hombre moderno, de la vida moderna».
«Ha tenido cinco maridos; ahora vive con otro. Se ve que hace amplio uso de su libertad y sin embargo no es más libre, sino que está más vacía», constató.
Pero es «conmovedor --reconoció-- que en esta mujer, en el momento en que Cristo le habla, se ve en lo profundo de su corazón que hay un interrogante: ¿Existe Dios?».
E insistió en el salto evangelizador que sigue al encuentro con Cristo. «Dando la fe también nosotros crecemos en la fe --aclaró-- y podemos entender y vivir que esta fe es el agua que necesitamos para vivir».
Además hizo hincapié en que «a partir del encuentro con Cristo, nace la alegría»; por eso «la verdadera santidad es alegre».
Y admitió que le había impresionado, del saludo que le dirigió el párroco don Manfredo Leone -en el inicio de la Eucaristía--, su afirmación: «Tenemos más futuro que pasado». «Esto es la verdad de nuestra Iglesia, que siempre tiene más futuro que pasado, y por eso con valor seguimos adelante», afirmó el Papa.
Una misión parroquial es el proyecto inmediato de Santa María Liberadora para reevangelizar el Testaccio, pero también, como dijo su párroco a Benedicto XVI, «seguir haciendo de la parroquia una familia de familias».
En el horizonte de la comunidad siempre está «el anuncio de que Jesús es el Señor», prestando «especial atención a las familias y a los jóvenes, en fidelidad al carisma de san Juan Bosco». «Gran ayuda para ello -admitió don Manfredo Leone- es la carta del Papa sobre la educación», difundida ampliamente este último mes.
De hecho, el sábado, en la Plaza de San Pedro, Benedicto XVI hizo entrega de esta «Carta sobre la tarea urgente de la educación» a la diócesis de Roma, representada en más de cincuenta mil fieles.
Por Marta Lago
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)